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Archive for the ‘Revista Integra’ Category

“Malala, una historia que apenas inicia

Por Patricia Ruiz, Coordinadora de la Escuela de Relaciones Internacionales

 

“LA ASAMBLEA GENERAL de las Naciones Unidas, proclama la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.”

 

Bienaventurados aquellos que tienen educación y que tienen la oportunidad de conocer, entender e incluso, exigir el respeto y reconocimiento de sus derechos. Viviendo en un mundo donde el desarrollo social, el crecimiento de la economía, la desaparición de la guerra y la pobreza; y la unión de los pueblos, son deseables en toda agenda, y a veces parece olvidarse que, a pesar de los avances que el ser humano ha logrado, aún existen muchas naciones en donde estos anhelos son sólo utopías. Lugares en los que miles de mujeres, niños, hombres y ancianos simplemente se aferran a la ilusión de lograr despertar vivos un día más y, si es posible, al lado de sus seres queridos.

 

Es en este escenario donde el 9 de octubre del 2012, apareció en la primera plana de diversos periódicos del mundo, una historia real que parece sacada de un mal sueño. En un pequeño pueblo de Pakistán, una niña de apenas 14 años que vivía rodeada de ríos cristalinos y montañas, vio en una tarde cómo su vida, sus sueños y sus aspiraciones, se convirtieron en una pesadilla, cuando el régimen Talibán prohibió a las mujeres seguir estudiando.

 

Sin embargo, Malala Yousafza no estuvo dispuesta a aceptar la arbitrariedad y el abuso del fundamentalismo Talibán. Viviendo en el pequeño Valle de Swat, inspirada por el ejemplo que su padre le dio desde el día en que llegó a este mundo, se convirtió en una férrea creyente de la importancia que la educación representa para el desarrollo de la sociedad. Se convirtió así, en una activista digital que, teniendo como única “arma” una computadora con acceso a internet, encontró en la red el medio perfecto para gritarle al mundo lo que cada día en ese mismo valle se empezaba a vivir tras la llegada del Talibán. Malala se convirtió así en una voz valiente que se hizo escuchar, superando el miedo y los arteros atentados contra su propia vida. Encontró su causa, y estando dispuesta a dar la vida por ella, nos dejó a todos una lección de dignidad y valor.

 

Sin importar la raza, color de piel, creencias religiosas, sexo, idioma, opinión política, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición; Malala tiene la claridad de la que muchos carecemos, simplemente porque damos por sentados todos los beneficios de la libertad. A diferencia de nosotros, ella cada día se levanta con la necesidad imperiosa de luchar y trabajar desde su propia trinchera para hacer valer sus derechos, que a pesar de que en teoría son inalienables a todo miembro de la familia humana, no nos atrevemos a aceptar que no se reconocen de la misma manera y que no necesariamente se respetan en cada rincón del globo.

Bien dice la propia Declaración Universal de Derechos Humanos arriba citada, que se debe trabajar por “la defensa y promoción de los derechos de las personas y sus libertades fundamentales como condición necesaria para la paz, la comprensión y el desarrollo, distribuido, expuesto, leído y comentado en las escuelas y otros establecimientos de enseñanza, sin distinción fundada en la condición política de los países o de los territorios”. En pocas palabras, es deber, compromiso y obligación de toda persona, país y/o institución, el trabajar en línea con estos objetivos: por ellos y para ellos.

 

A su corta edad, Malala tiene clara una misión, y se ha dado a la tarea de fijarse objetivos para lograrla. Es por ello que su trabajo ha sido galardonado con diversos premios a nivel internacional, que sin duda reconocen la importancia de sus sueños y el valor que han tenido sus palabras y acciones, como un recordatorio para muchos de que la construcción de un mundo donde se respeten los derechos humanos no ha llegado a su fin, ya que la meta que los países miembros de la Asamblea General se propusieron hace ya 65 años para cambiar el status quo y poder llevar paz, libertad y justicia a todos, está aún lejos de haberse alcanzado.

 

Ya pasó un año del incidente que trajo la historia de Malala a la luz pública, ya muchos conocen su historia, pero esa notoriedad no significa que los cambios necesarios para evitar que ese tipo de acontecimientos vuelvan a ocurrir sean una realidad. ¿Trabajo de quién es? ¿En quién o qué recae la responsabilidad? En cada país y en cada Institución, pero también ¡en cada uno de nosotros! Tomando conciencia del peso de nuestras acciones, dejando la indiferencia al lado, y recordando que hay muchas Malalas afuera sin acceso a la educación. Y aunque ella hoy es un ejemplo para todos nosotros, no podemos ignorar que de igual manera existen otro tipo de “Malalas” con diferentes luchas diarias igual de difíciles, pero que tal vez no encuentran la fuerza, no tienen el apoyo, no cuentan con la fortaleza o las herramientas necesarias para darse a escuchar y enfrentar su lucha contra el hambre, o contra la violencia física, el abuso sexual, la discriminación racial o la pobreza. El mundo está lleno de Malalas que no tienen padres, que viven sin sueños, con hambre y sed de justicia, sin un techo, sin que nadie se preocupe por su futuro y sin que se respete su dignidad.

 

Hoy somos testigos y se nos da la oportunidad de escuchar y aprender del testimonio y la historia de la persona más joven en ser nominada al Premio Nobel de la Paz. Y aunque el 2013 está por llegar a su fin, no podremos olvidar las lecciones que la vida y lucha de Malala nos dejan. El 2013 se convierte en un año importante para las Relaciones Internacionales, ya que nos trajo a una pequeña niña, de ahora 16 años, que se atrevió a levantar la voz y luchar por sus derechos y su dignidad. Con ello, logró renovar en muchos de nosotros el compromiso por retomar las bondades de nuestra profesión como internacionalistas: el hacer de este mundo un mejor lugar para vivir, a través de la búsqueda de la paz, la libertad y la justicia para todos.

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¿Ahorras o inviertes?

Por Raquel Rivas Rodríguez, Académica de la Escuela de Comunicación

Según el Sondeo sobre educación financiera y universitarios 2013, el 17% de los jóvenes encuestados no ahorra nada. La misma Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), afirma que el 40% de los mexicanos tampoco apartan su dinero para inversiones futuras o un posible imprevisto.

 

Pero, ¿por qué es tan importante ahorrar desde jóvenes? Las estadísticas revelan que los mexicanos ahorramos muy poco, de forma irregular y a corto plazo. Si no cambiamos este hábito estamos abocados a reducir nuestra calidad y nivel de vida, ya que no tendremos la capacidad suficiente de construir nuestro propio patrimonio.

 

Ahora bien, si eres de ese 83% de jóvenes que sí ahorra, es momento de que des un paso más. En México hay formas muy comunes -e informales- de ahorro: la alcancía, el guardadito bajo el colchón y las tandas, son algunos ejemplos.  Todas ellas te van a ayudar en un primer momento y de forma muy básica. Por ello, es muy importante que comiences a invertir -de forma correcta- tus ahorros. ¿Qué significa esto? Que puedes utilizar ese monto que te sobra de forma mensual  o quincenal, y canalizarlo en actividades que ayuden a incrementar en un plazo determinado tu patrimonio.

 

Para invertir bien lo primero que tienes que hacer es saber para qué utilizarás ese dinero -un coche, una casa, comenzar un negocio, un viaje por Europa, pagar la Maestría… – y cuál es el plazo que te das para obtener el monto que necesitas. Una vez definidos esos dos puntos, determina cuál es la cantidad que podrás ahorrar de forma mensual o quincenal. No olvides que ahorrar e invertir son actividades que requieren previsión, planificación, responsabilidad y constancia.

 

La Condusef es consciente de la importancia de conocer cómo debemos invertir, y por ello ha redactado una serie de puntos a considerar antes de contratar cualquier instrumento de inversión:

 

  •  La cantidad inicial que tienes para comenzar el plan de ahorro
  • El importe que podrás ahorrar de forma periódica
  • El objetivo que se persigue
  • La frecuencia con que requieres tu dinero o tus intereses
  • El horizonte de inversión
  • Tu disposición a correr riesgos
  • Conocer las diferentes opciones que ofrece el mercado
  • El cobro de comisiones que aplican las instituciones
  • Régimen fiscal aplicable a tu plan de ahorro
  • Rendimiento conocido (últimos 12 meses)
  • Tasa de inflación conocida (últimos 12 meses)

 

Si ya sabes cómo invertir, es hora de hablar a cerca de dónde hacerlo. Existen unos instrumentos llamados fondos de inversión. Estas herramientas financieras son las más accesibles para los pequeños y medianos inversionistas, ya que permiten ganar dinero -de una forma relativamente segura- a través de instrumentos bursátiles.

 

El modus operandi es muy sencillo, y existen fondos accesibles que aceptan ingresos desde los 1,000 pesos. Ahora que ya conoces todos los pasos para rentabilizar tu dinero y que sabes que no necesitas una gran cantidad; no tienes excusas para incrementar tu patrimonio. Y tú, ¿ahorras o inviertes?

De Intercambio: Buenos Aires

Por Claudia Rivas, Directora de Comunicación Institucional 

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Entre las ciudades con mayor calidad de vida de América Latina se encuentra esta imponente urbe, núcleo de actividad artística e intelectual y donde el bello tango, la rica gastronomía, su gran historia y su profunda cultura, se unen dejando a más de uno enamorado de esta metrópoli.

 

Buenos Aires contiene la mayor concentración de teatros del mundo (imponiéndose a Nueva York o París), es la ciudad más visitada de toda América del Sur y alberga importantes sitios como los Barrios Palermo, Puerto Madero, San Telmo, o la Recoleta. La Avenida de Mayo es mundialmente reconocida pues en ésta pueden observarse algunos edificios de gran interés cultural, arquitectónico e histórico como la Casa de la Cultura, el Palacio Barolo y el Café Tortoni, entre otros. Además, su benigno clima permite al turista disfrutar de esta hermosa ciudad en cualquier época del año.

 

Definitivamente si visitas Buenos Aires no puedes ser indiferente a tanta monumentalidad, camaradería y dinamismo.

 

Panorama universitario

 

Buenos Aires es sede de algunas de las universidades públicas más importantes del país como la Universidad de Buenos Aires, la Universidad Tecnológica Nacional o la Universidad Nacional de General San Martín. Entre las privadas destacan la Universidad Católica Argentina y la Universidad Austral.

 

Tiene un sistema educativo que promueve el análisis y la investigación, lo cual permite que la calidad de la formación de estudiantes sea muy buena. Por ello, la educación superior en esta capital goza de un buen reconocimiento, lo que genera que la movilidad estudiantil sea alta y muchos universitarios de todo el mundo la tengan entre sus opciones de intercambio.

*Artículo de la Revista Integra, si quieres verlo completo visita la versión digital en http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-18

Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos

Por Valeria López Vela, Coordinadora del CASDH

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“Cada yo es un tú: un Nosotros”.

El siglo xx dejó un halo de desencanto en el corazón de los habitantes del mundo; el cinismo no se hizo esperar. Las grandes guerras, el vuelco de la ciencia contra la humanidad, el límite de la convivencia entre las naciones, pintaban un escenario complejo que abría una encrucijada: el desencanto de la razón y de la humanidad. Así, muchos autores se dedicaron a señalar los estragos y las consecuencias que el siglo pasado nos dejaba. Aún más, no hemos terminado de pagar la factura de tantos y tantos excesos.

Imré Kertész, Premio Nobel de Literatura 2002 y sobreviviente del Holocausto ha explicado al siglo pasado en los siguientes términos: ¿Habéis observado que en este siglo XX cada cosa se ha vuelto más verdadera, más auténticamente ella misma? El soldado se ha convertido en asesino profesional; la política, en crimen; el capital, en gran industria exterminadora de hombres y equipada con crematorios; la ley, en regla para el juego sucio; la libertad universal, en cárcel para los pueblos; el antisemitismo, en Auschwitz; el sentimiento nacional, en genocidio”.

Acierta Kertész en la descripción: en efecto, el siglo XX tuvo momentos llenos de sombras –el Holocausto sea, tal vez, la más oscura– pero frente a éstos apareció con fuerza un discurso renovador, optimista, con ganas de solucionar las cosas: el fortalecimiento de los Derechos Humanos.

Los derechos humanos luchan contra la barbarie, contra los estados totalitarios, contra la deshumanización del mundo. Un poco idealistas, un tanto ingenuos, pero sin esa dosis de candidez las relaciones entre las personas pierden su significado, carecen de compromiso.

La visión en la que se sustentan los Derechos Humanos busca rebasar la lógica del dominio, del beneficio o del placer, e insiste en la dignidad de todas las personas más allá de las circunstancias históricas, por encima de los contextos: se trata de encontrar un faro que ilumine las relaciones humanas –entre las personas y las instituciones–.

En la Declaración Universal de 1945 y en los Tratados subsecuentes, los hombres y las mujeres de nuestros días vemos una nueva apuesta por los valores más nobles que han acompañado a la humanidad durante veinticinco siglos. De esta forma, la cultura de los Derechos Humanos busca poner en el centro de las acciones –políticas, económicas, culturales– la libertad personal de los ciudadanos del mundo. No podemos negarlo, el siglo XXI –nuestro siglo– está marcado por la defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, hay dos nubarrones que pueden oscurecer este esfuerzo: la trivialización de los Derechos Humanos, convirtiéndolos en una lista interminable de buenos deseos; o la ideologización que los aparta del afán de verdad y los pone al servicio de causas políticas. Solamente el esfuerzo intelectual continuo puede superar estos peligros.

Por ello, el compromiso universitario no puede ser ajeno a este afán. Así, la Universidad Anáhuac México Sur fundó en 2010 el Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos con la intención de colaborar en la creación de nuevo conocimiento y aportar nuevas soluciones manteniendo el espíritu original. Pensamos que el conocimiento debe estar orientado al servicio de la persona con el fin de mejorar las condiciones de la convivencia humana.

La academia aislada, “químicamente pura”, es propiamente dicha una contradicción. El académico del siglo XXI –todavía más, el mexicano– es una persona que hace ciencia pero que no cree en corsets puristas sino que contribuye en el análisis, en el mapeo de los problemas, y que busca dar líneas a posibles respuestas con el fin de mejorar la vida social de nuestro país.

Por ello, en el CASDH no creemos ni en las ideologías, ni en los discursos altisonantes pero carentes de contenido; tampoco en la academia vertical. Nuestro espíritu es el del trabajo académico del más alto nivel para encontrar soluciones a los problemas críticos de los Derechos Humanos a la luz de la dignidad y la libertad de las personas.

Decidimos concentrarnos en dos líneas de investigación prioritarias: Migración y Derechos Económicos Sociales y Culturales.

De esta forma, creamos un Observatorio Universitario en Derechos Humanos desde donde estudiantes siguen y analizan problemas que cambiarán la vida de las personas involucradas. Así, seguimos de cerca la reforma constitucional, el derecho al agua, la situación del arraigo domiciliario. Medimos el pulso a las reacciones de los medios de comunicación y señalamos los puntos clave desde los que pensamos que pueden resolver o empantanar la cuestión.

Además, nuestra red de interlocutores es muy amplia. Discutimos con académicos de todos los centros de investigación en Derechos Humanos que hay en la ciudad y codirigimos un grupo de investigación en Derechos Económicos Sociales y Culturales –DESC– que desde la Comisión Nacional de Derechos Humanos del Distrito Federal analiza las posibilidades y las condiciones de establecimiento de estos derechos, los cuales se centran en establecer las condiciones de convivencia humanas en sociedad: derecho a la salud, derecho a la vivienda, incluso derecho a las vacaciones. Todos ellos suenan como posibilidades lejanas a la mayoría de la sociedad pero son una suerte de horizonte, una meta a la que debemos aspirar.

También impulsamos la investigación mediante la creación de nuevo conocimiento a partir de nuestros seminarios de investigación y nuestro sello editorial en el que, actualmente, tenemos un libro publicado y dos más en edición. El libro que inauguró nuestro sello fue el del Dr. Mauricio Beuchot, “Derechos Humanos y Filosofía, desde una hermenéutica analógica”, sobre la fundamentación de los Derechos Humanos. Actualmente, nuestros académicos preparan un segundo texto “Objeción de Conciencia y Libertad Religiosa”. El tercer libro es sobre Migración –tema de especial importancia por las condiciones geográficas de nuestro país– y estará listo el próximo año.

En conclusión, tratamos de crear una comunidad de estudio comprometida con la verdad, con la equidad, con la justicia, con la paz. Esa es la responsabilidad del CASDH y la aportación que podemos hacer. Frente a la vorágine del mundo de nuestros días hay que creer, hay que defender las convicciones éticas, hay que crear mejores escenarios sobre los que las generaciones siguientes puedan construir su destino. Los Derechos Humanos son una vía, un camino transitable que puede hacer del mundo un lugar más humano.

Referencias

KERTÉSZ, Imre, Yo, otro, crónica del cambio, Barcelona: Acantilado, 2002, pág.80.

Contacto

Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos

Tel. 5628 8800, ext. 187, 261 y 161

derechoshumanos.uams@anahuac.mx

*Artículo de la Revista Integra, si quieres verlo completo visita la versión digital en http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-18

Martín Hernández: Querido maestro

Por Jose Pozón, Investigación y Calidad Académica

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Martín Hernández representa con excelencia la esencia de nuestra Universidad. Académico apasionado, poseedor de una genuina y contagiosa vocación docente, y promotor, tanto en discurso como en testimonio de vida, de los más altos valores humanos, Martín es actualmente Director de la Facultad de Derecho, de la Facultad de Filosofía y de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Anáhuac México Sur.

Cuando una persona es respetada, valorada y querida de forma unánime y consistente a través del tiempo, sin importar que pasen las generaciones o que la referencia venga de un alumno, de un profesor, de un egresado o de un compañero, no queda más que quitarse el sombrero y tratar de aprender el ejemplo. Este es sin duda el caso de Martín, el querido maestro, a quien les invitamos a conocer un poco mejor a través de la siguiente entrevista.

 

Martín, quienes te conocemos sabemos que eres una persona completamente volcada con tu trabajo en la Universidad, ¿por qué decidiste hacer carrera académica?

Pienso que se debe a dos circunstancias: una que puedo llamar vocacional o inherente y otra que he venido adquiriendo con el paso de los años. Respecto a la primera, desde mi época de estudiante me sentí fuertemente atraído por las humanidades, la historia, la literatura, la filosofía, entre otras; y sentía una necesidad de trasmitir lo poco que iba aprendiendo. Desde el inicio de mis estudios universitarios me involucré en proyectos académicos en mí querida Facultad de Derecho de la UNAM, desde ayudar a calificar exámenes, cuidar a los alumnos durante la aplicación de los mismos hasta llegar a ser catedrático de la Facultad. Como verás, recorrí todos los peldaños de la academia. Así la vida me fue llevando a lo que más me gustaba. La otra circunstancia es mí gran curiosidad. Soy una persona demasiado curiosa, nunca he podido quedarme con una duda, siempre he buscado resolverlas. Esa curiosidad intelectual me ha llevado a seguir conociendo y darme cuenta que me falta mucho por conocer. La conjugación de vocación docente y curiosidad han sido las piedras angulares de mi pasión por la academia.

¿A qué sientes que has renunciado al optar por tomar este camino?

Hoy te puedo decir que no siento que haya renunciado a nada, por el contrario, me siento bendecido pues siempre me he encontrado haciendo lo que me gusta, lo cual en estos días es muy difícil. Una de las quejas que más frecuentemente escucho es cierta inconformidad con la vida, observo que muchas veces la gente está a disgusto con lo que hace, creo que hay una grave carencia de sentido de la vida y eso es muy grave para todo hombre. No te miento, en determinadas etapas de mi vida, con el orgullo propio de la juventud, el renunciar a mi ejercicio de la abogacía, y por qué no, el dejar una fuente más lucrativa que la academia, me llevó a cuestionarme. Sin embargo, hoy te puedo afirmar que tomé el camino correcto.

Es común ver a alumnos saludarte con mucho cariño y respeto. Además, año con año tu nombre aparece entre los docentes mejor valorados por sus estudiantes. ¿Cuál es tu secreto para ser un profesor tan querido?

No creo que exista secreto alguno al decir que el alumno, como todo joven, busca seguridad; en este caso, seguridad en lo que se le enseña. Él debe percibir primeramente que su profesor domina lo que enseña, tanto a nivel teórico como práctico, esto lo lleva a admirar a su profesor, y digo admirar no en un sentido soberbio, sino en su más sencillo significado, esto es, mirarlo detenidamente, y si en esta admiración encuentra dos características fundamentales de todo profesor, el alumno se volcará sobre su maestro y le concederá y reconocerá como eso, como su maestro. Estas dos características son la justicia, entendida como el conocimiento y aplicación de reglas claras y objetivas; el alumno rechaza el subjetivismo y la incertidumbre de depender del estado de ánimo del maestro. La otra es el cariño y entrega del profesor, el cual busca dejar en cada clase lo mejor de él, hacerse entender, trasmitir y vivir su conocimiento. Llevo años mencionándolo: la distinción entre un buen maestro y otro que no lo es, resulta de que el primero ama serlo y al otro le mueven otros intereses, si bien legítimos no tan nobles, como el prestigio, el ánimo de poder y muchos otros.

Aunque eres tan querido, tus alumnos dicen que eres muy exigente, ¿cómo logras que el alumno esté conforme con ese nivel de exigencia y responda a ella?

Simplemente mostrándole el fin, darle a conocer que cada regla, cada tema, cada examen, tiene una razón de ser. Hoy en día nos hemos olvidado del: ¿para qué? Nuestro mundo gira en torno sólo al: ¿qué? Así vemos muchos maestros que se afanan en enseñar o trasmitir un conocimiento, pero nunca muestran la finalidad del mismo, es aquí que debemos recordar que el hombre es un ser de fines y que mientras no mostremos el fin de un saber, ese saber carece de sentido y ante esa carencia pierde importancia el adquirirlo. Siempre debemos tener presente que la justicia no es enemiga de la exigencia, por el contrario se complementan, una exigencia que se basa en una injusticia, en subjetivismos y sin razones, es autoritarismo, y eso no le gusta a nadie. Por el contrario, cuando las reglas son claras y cada uno de los sujetos de la relación se somete a ellas y aquéllas son expuestas en razón de dar a conocer el fin bueno que buscan, las personas generan una relación exigente, pero cordial. Se sabe lo que se debe hacer y también se sabe que de no hacerlo hay una consecuencia previamente expuesta, sin sorpresas. Pienso que cuando la justicia es perfeccionada con la comprensión, el respeto a la dignidad del otro, la paciencia que debe tener el que sabe ante el que no lo sabe, podemos encontrar relaciones exigentes y con cariño.

Además de la labor docente te toca también la labor directiva y de gestión, ¿cuáles son los principales retos que representa dirigir una Facultad?

El mayor reto es lograr formar a personas íntegramente. Memorizar una norma es fácil, más complejo es interpretarla, mucho más es aplicarla y aún más vivir conforme a ella. De eso se trata la integralidad. Por ejemplo, yo busco que mi alumno al estudiar en la materia de derecho civil el tema de alimentos aprenda cuál es su contenido y alcances de los alimentos en la ley, que sepa hacer valer este derecho ante un tribunal y logre una sentencia justa para su cliente, pero también que comprenda que él cuando sea padre cumpla con ese deber alimentario con su familia. Busco formar al mejor abogado, pero también al mejor ciudadano, al mejor padre y al mejor amigo.

¿Cuál es tu visión o ejes centrales para las áreas que te toca dirigir?

Para mí hay dos ejes fundamentales. Por un lado comprender que el profesional del derecho o de las relaciones internacionales descansa en un ser personal, que profesionista y persona son uno mismo, por lo que el enriquecer al profesionista con un conocimiento sólido es enriquecer a la persona y que dignificar a la persona es dignificar al profesionista y a la profesión que representa. El segundo es resaltar que ambas profesiones se desarrollan en la dimensión social del hombre en la que dependemos los unos de los otros, que ante la complejidad de las relaciones internacionales que el mundo presenta es necesario tomar conciencia que una relación la hace el otro, que si bien es diferente resulta necesario para la relación y que por ello se debe buscar la comprensión y el diálogo, y que partiendo de lo común las diferencias sean cada vez menos.

Centrándonos en el mundo del derecho, éste muchas veces no cuenta con muy buena opinión pública, ¿cómo crees que se debe combatir esto?, ¿cómo formar abogados rectos e íntegros?

Es verdad, el actuar de algunos colegas no ha ubicado como una profesión poco confiable, nunca falta el mal chiste del abogado, algunos muy buenos, para amenizar una charla. Sin embargo considero que la abogacía es una profesión muy noble en la que los valores manejados  – libertad, vida, patrimonio– son los más altos para el hombre. Es por ello que afirmo que la abogacía no es mala, lo que hay son malos abogados. Para combatir esto he optado por el modo de enseñanza más eficaz, el testimonio. Hemos implementado un programa denominado Abogado Integro en él que exponemos el testimonio de abogados exitosos que tanto en su vida profesional como personal dan testimonio de rectitud y coherencia. Le mostramos al joven que el éxito profesional no se consigue únicamente con sobornos, mordidas, arreglos por debajo de la mesa, entre otros muchos medios ilícitos, sino que así como hay profesionistas –si así les podemos llamar– corruptos, también los hay honestos y comprometidos con las cusas justas.

En tu caso además eres una persona sumamente comprometida con tu condición de católico. ¿Qué consideras que debe caracterizar a un abogado católico?

Lo que debe caracterizar a todo católico es la caridad, hacer cada acto de la vida con caridad, la cual implica un compromiso con los demás, descubrir en cada rostro a Cristo. Caridad entendida rectamente, pues no se trata de solapar la injusticia sino de imponer la justicia; no se trata de castigar sin más, sino de corregir y enmendar; no se trata sólo de juzgar sino de acoger; no se trata sólo de sancionar sino de comprender.

Otra de tus grandes pasiones es la filosofía, ¿por qué te atrae tanto?

Porque ahí encontré el camino a “mi curiosidad” de la que ya he hablado. Se trata de buscar, cada día, respuestas al sentido de la existencia, de luchar por encontrar la mejor respuesta al derecho, a las relaciones internacionales, a la misma vida, y poner nuestros hallazgos al servicio de los demás. La filosofía es pasión y  refresco a esa sed de saber a la que se refiere Aristóteles en las primeras líneas de su metafísica.

¿Qué crees que aporta la filosofía a una Universidad?, ¿qué papel debe jugar?

Yo no puedo comprender una verdadera Universidad sin filosofía. En una analogía puedo decir que la filosofía es a la Universidad lo que el alma es al cuerpo, es ese principio vital que hace que una Universidad lo sea. Es ese ingrediente invisible y determinante para el desarrollo del viviente. La Universidad nace a la luz de los estudios filosóficos. La Universidad encuentra su fundamento y razón de ser por y en la filosofía, es la generadora de pensamiento y base de todo saber. La filosofía da sentido a las ciencias particulares y corrobora su validez epistemológica y su sentido ético. En mi opinión, una Universidad sin filosofía dista mucho de ser lo que es.

En la Facultad de Derecho una de sus apuestas académicas más firmes en este momento es el Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos, ¿por qué?

La Universidad debe atender a una realidad concreta, no concibo una institución educativa de este tipo encerrada en cuatro paredes o un laboratorio, es su deber atender a las exigencias sociales. En este sentido los derechos humanos se nos presentan hoy como una oportunidad de diálogo, de acercamiento entre los hombres y sobre todo la oportunidad de vivir plenamente la dignidad de las personas. Para nosotros los derechos humanos no es sólo un tema demagógico, sino es una esperanza para que el hombre viva más plenamente, para acortar esas grandes diferencias entre los hombres, para vivir en una sana igualdad en donde haya oportunidades para todos y una convivencia verdaderamente humanas. Hace tres años apostamos por este proyecto que de manera modesta ha venido logrando la obtención de espacios en el diálogo actual y ha abonado en la promoción y difusión para lograr que sean respetados los derechos humanos. ¿Por qué un Centro en Derechos Humanos? No cabe más que la respuesta que es debido a un sentido de compromiso y responsabilidad de nuestra Universidad.

En el mundo actual, ¿cuáles crees que son las mayores amenazas u obstáculos en materia de derechos humanos?

El obstáculo es desterrar una cultura que si bien habla de derechos humanos no los conoce, el reto más allá de ser legislativo es cultural. Nuestra historia nos muestra que en México no ha existido una cultura de los derechos humanos, esto nos ha llevado a ver estos derechos radicalmente bajo dos lentes. Bajo la lente de la impunidad, pues no es extraño el comentario de ver a estos derechos como un medio para evadir la justicia o bien de extender su sentido y alcances y ver a todo derecho como derecho humano. Por exceso o por defecto, lo cierto es que en la realidad mexicana  no contamos con una adecuada educación en derechos humanos, pues bien no existen o bien lo son todo. Necesitamos formar culturalmente en derechos humanos, es una labor que las Universidades no podemos dejar para después, la sociedad necesita conocer los límites, alcances y peso específico de estos derechos, sólo así serán respetados y garantizados verdaderamente.

¿Y las mayores oportunidades o signos de esperanza?

Dos cosas: la importancia que el Estado le está dando a los mismos a través de una serie de reformas siguiendo la visión internacional. Debemos aprovechar este momento para salir al paso con propuestas concretas que hagan realidad la vivencia de estos derechos. También contamos con el cada vez mayor involucramiento de la ciudadanía en este tipo de temas. El ciudadano debe asumir su responsabilidad y aprovechar la intención que hoy se tiene de cambiar paradigmas jacobinos y arcaicos en torno al derecho y atreverse a cambiar el rumbo de los acontecimientos.

Finalmente, ¿por qué te sientes tan identificado con la Anáhuac?

Más que de una identificación quisiera hablar de un agradecimiento. Muy pocas instituciones logran cambiar vidas, la Universidad Anáhuac cambió la mía. Encontrar un lugar en donde te puedas desarrollar intelectualmente y espiritualmente son muy pocos. Encontrar un lugar en donde cada uno es valorado como persona integralmente es una bendición. Tener un espíritu de formador y encontrar el lugar que comparta ese compromiso hace que uno deje de buscar y vuelva cada día a los brazos siempre abiertos del bien, el cual por bien se difunde, como la Universidad Anáhuac México Sur difunde la verdad.

*Entrevista de la Revista Integra, si quieres ver la entrevista completa visita la versión digital en http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-18

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El Derecho Financiero : Una nueva perspectiva

Por Paulina Sánchez Alonso, Facultad de Derecho, Extensión Académica

 

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El Derecho Financiero, tan antiguo como novedoso, exige ser precisado; su relevancia actual tanto a nivel político como económico requiere ser redimensionada en su justa medida.

 

Anteriormente el Derecho Financiero era entendido como perteneciente al derecho público, encontrando relación no solo como aquel que regula las cuestiones fiscales o relacionadas con la hacienda pública. Hoy sabemos que va más allá, se trata de una rama en la cual convergen otras tantas, mismas que se enfocan en lo que se conoce como la Actividad Financiera del Estado, entendida esta como: aquellos procesos en los cuales el Estado obtiene (Derecho Fiscal), maneja (Derecho Patrimonial)  y eroga (Derecho Presupuestario), los recursos necesarios que le permitan la satisfacción de sus necesidades, como la de sus gobernados, así como la consecución de sus propios fines.

 

Se planteó en un primer momento una visión del Derecho Financiero desde una arista en la que el Estado actúa en una relación de supra-subordinación con relación a sus gobernados (personas físicas o personas morales); sin embargo, también el Derecho Financiero puede ser concebido como un derecho perteneciente al derecho privado, en el cual si bien es cierto que el Estado interviene, la actuación de este se sujeta a la obligación que tiene de generar las condiciones (escenarios) y los mecanismos (leyes, reglamentos, disposiciones, etc.) con los cuales los particulares puedan realizar sus actividades financieras que les permitan obtener los recursos o generar los capitales que requieran para la satisfacción de sus necesidades y las de sus empresas o familias. En consecuencia, cuando se habla de Derecho Financiero, se hace referencia a la existencia de un Derecho Financiero Público y un Derecho Financiero Privado.

 

En este sentido, la injerencia que tiene el Estado se refleja al otorgar las concesiones  y autorizaciones para que los sujetos privados puedan realizar funciones consideras públicas, como lo son: la prestación del servicio de banca y crédito (bancos, organizaciones auxiliares del crédito, etc.), o bien el servicio de intermediación para la realización de operaciones en el Mercado de Valores (casas de bolsa y sociedades de inversión).

 

Nos encontramos tan acostumbrados a las figuras de los bancos, casas de cambio, bolsas de valores, que creemos que solo ello forma parte de nuestro sistema financiero; sin embargo este es uno de los sectores más amplios dentro del sistema jurídico mexicano, puesto que la obtención de financiamiento y/o liquidez también la podemos encontrar en instituciones como:  arrendadoras financieras, sociedades financieras de objeto limitado, sociedades financieras populares, instituciones de fianzas, administradoras de fondos para el retiro (AFORES), bolsas de contrato de derivados, entre otras.

 

Para dimensionar la amplitud de nuestro sistema financiero es necesaria una mayor promoción del mismo, así  tenemos que la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) ha implementado diversas campañas para que el público en general conozca en qué consisten dichos Servicios Financieros. Asimismo, en el caso de los estudiantes de derecho, no es suficiente la impartición de la cátedra de Derecho Bancario y Bursátil como parte de los programas de estudios de la carrera, sino que sería necesario establecer materias en especifico que hablaran sobre las funciones que realizan los distintos sectores que integran al sistema financiero del país; tan solo si nos referimos al ámbito bursátil encontramos que es una de las partes integrantes más amplias del sector financiero, puesto que no solo se habla de cuestiones relacionadas con la Bolsa de Valores ni las Casas de Bolsa, sino que  también se habla de Instituciones para el depósito de valores, proveedoras de precios, instituciones calificadoras de valores, etc.; y si a esto se suma todo lo relacionado con los inversionistas y emisores de valores encontramos que éstos, para participar en el Mercado, tendrán que constituirse como sociedades públicas; es decir, en lo que hoy se conoce como Sociedades Anónimas Bursátiles (SAB), las cuales cuentan con una legislación específica, pero sobre todo de estas se desprende un tema muy importante y necesario para la buena gestión de las mismas y es lo que se conoce como Gobierno Corporativo.

 

La experiencia en el campo del Derecho Financiero puede llegar a ser muy versátil, amplia e interesante, pero sobre todo con posibilidades de desarrollo y crecimiento, puesto que los campos profesionales no se limitan a una determinada institución, sino que abarcan tanto la administración pública (CNBV, CNSF, CNSAR, CONDUSEF, etc.) como el ámbito privado, como asesor (abogado) en una SAB, o como parte integrante de cualquiera de los entes que a lo largo del presente artículo se han mencionado.

*Artículo de la Revista Integra, para consultar el número completo visita su versión online http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-17

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Filiberto Cedillo: Fashion Stylist

Por Carolina Soto, Comunicación Institucional

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El aspecto creativo dentro de la industria de la moda es sumamente importante, sobre todo en el desarrollo de tendencias y el análisis del mercado en el que se ofrecen las prendas. El egresado Filiberto Cedillo (Diseño Gráfico, 2005) se dedica a este interesante aspecto en el que gracias a años de experiencia ha logrado trabajar con las grandes casas de diseño como Valentino, Dolce & Gabbana y Max Mara.

Filiberto ¿cuéntanos un poco a qué te dedicas?

Soy Fashion Stylist y Consultor de Moda, asesoro a diversas marcas en el mundo de la moda en México y Europa. Me encargo de realizar y coordinar fashion shows, es decir crear los oufits que vemos en los desfiles y plasmar los conceptos y visión de los diseñadores mediante las tendencias actuales. En México asesoro a la marca italiana MaxMara desde hace 4 años, realizando el stylist de todos sus desfiles, capacitando a todo el personal en D.F, Guadalajara, Cancún y Monterrey; y realizando esporádicamente las compras y selección de ropa en New York e Italia para el mercado mexicano.  En un día regularmente tengo una junta de proceso creativo y research de tendencias; casting a modelos;  realización de outfits en showroom; fitting con modelos; pruebas de hair & makeup; research de locaciones y junta con producción; research visual en diversos pisos de venta; entre otras muchas cosas más dependiendo el proyecto en puerta.

 

Tu sentido de la moda se ve reflejado en el último consumidor al hacer una compra ¿consideras esto una responsabilidad?

 

Es una responsabilidad hacer apreciar a una persona la belleza plasmada en prendas para usar y portar lo que esa persona sienta y sea.

 

¿Cómo logras traducir este concepto en la selección de prendas de una marca tan importante como Max Mara?

 

Brindando propuestas arriesgadas y fuertes para crear otro punto de vista en el mercado mexicano ya que éste es muy sectorizado y homogéneo.

Viéndolo desde una perspectiva interna ¿cómo consideras la situación de la industria de la moda como negocio en México?

 

Muy buena, como modelo de negocio es muy viable y redituable si se sabe posicionar bien.

 

Tú estudiaste en el Instituto Marangoni ¿qué te dejó esta experiencia y cómo la has aplicado a tu labor actual?

 

Me dejó mucho aprendizaje. Trabajar muy fuerte para lograr resultados excelentes, aumentar mi sensibilidad, estar en constante actualización y búsqueda de cosas nuevas. Mucha observación.

 

¿Qué te parece la apertura de nuestra maestría en Mercadotecnia y moda, un posgrado pensado para la profesionalización de esta industria?

 

¡Excelente! Me parece que será una plataforma para la explotación de nuevos talentos y que mejor que la Anáhuac para hacerlo.

 

Tu puesto es el sueño de muchos, ¿cómo llegaste a él? Y ¿qué características te ayudaron a conseguirlo?

 

Ganando experiencia y tocando puertas en Europa, no siempre con resultados exitosos, por lo tano “Perseverancia”. Defendiendo mi punto de vista y mis proyectos en los diversas ramas de la moda en las que me he desenvuelto, por lo tanto “Seguridad y Actitud”. Y estando en contacto con mi sensibilidad y estar en constante aprendizaje día a día. “Poner Atención”

* Si quieres leer más entrevistas como ésta, visita la versión online de nuestra revista Integra http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-17