Inicio > Revista Integra > Un Nobel por la Vida

Un Nobel por la Vida

Por la Dra. Carmina Flores, Coordinadora de Posgrado y Extensión de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Anáhuac México Norte

 

Hay pocos reconocimientos con la trascendencia y envergadura de los Premios Nobel, otorgados por logros en las áreas de física, química, fisiología o medicina, literatura y por la paz. En 2012, el área de Fisiología o Medicina galardonó a dos investigadores, Sir John B. Gurdon y Shinya Yamanaka, por una serie de investigaciones en el área de la reprogramación celular y, sobre todo, el descubrimiento de cómo lograr que una célula adulta pueda volver a un estadio más primitivo, el de una célula madre reprogramada. Esto tiene una enorme relevancia.

 

Sir John Gurdon estableció el principio de conservación genética en células diferenciadas en 1962, año en que nació Shinya Yamanaka. El trabajo de Gurdon fue esencial para los descubrimientos de Yamanaka, ya que él demostró que las células adultas pueden ser reprogramadas para volver a comportarse como células embriónicas.

 

Las células madre son una clase de células capaces de leer todo o casi todo el material genético que posee en su núcleo, por lo tanto, le da capacidad de convertirse o diferenciarse en cualquier tipo celular del organismo. La capacidad de leer todo el genoma se va perdiendo conforme la célula madura y se va diferenciando. Podríamos utilizar la analogía de un estudiante, cuando estamos en la etapa de preescolar, el niño puede ser capaz de tener la profesión que decida, a medida que avanza en su aprendizaje va madurando y así también va identificando sus preferencias, habrá asignaturas que le gusten más que otras o tendrá mayor facilidad para algunas cosas y, finalmente, llega a una etapa de bachillerato o preparatoria, donde tendrá que optar por un área en específico para finalmente cursar una licenciatura en concreto y un posgrado especializante. Durante este proceso, tendrá que ir dejando atrás conceptos que no utilizará y aprender otros que sí requerirá. De esta manera la célula también va dejando de leer información de su genoma para irse preparando las funciones que tendrá que ejecutar.

 

Una célula cardíaca inicia como una célula madre embrionaria y termina como célula latiendo en un corazón, por lo que tendrá que dejar sin leer la información sobre cómo digerir, cómo integrar una imagen visual o cómo hacer crecer el cabello, aunque posea toda la información, al madurar va dejando de leerla.  Al madurar la célula va perdiendo lo que se conoce como potencialidad, por esto la clasificación como: 1. Totipotenciales: las de las primeras fases del embrión, pueden diferenciarse a todos los tipos celulares (incluyendo información para generar la placenta, bolsa amniótica, etc.); 2. Pluripotenciales: las de una etapa embrionaria más avanzada, pueden diferenciarse a casi todos los tipos celulares (únicamente ya del organismo del embrión, ya no la placenta, etc.); y 3. Multipotenciales: las de las tres capas germinales embrionarias, pueden diferenciarse únicamente en los tejidos de su capa embrionaria (ectodermo, mesodermo y endodermo).

 

Los descubrimientos de Gurdon y Yamanaka permiten que la célula madre adulta, que ya tiene una función en concreto y que ha perdido la capacidad para leer la información genética de funciones que no desarrolla, pueda recuperar esta capacidad de lectura de información guardada pero no utilizada, abriendo así infinitas posibilidades para la regeneración de tejidos.

 

Actualmente, y desde antes de las nominaciones de este año para el premio Nobel, la cuestión de utilización de células madre era ya un tema actual, de frecuente discusión y de importancia por el dilema ético que representa. Podríamos pensar, ¿qué puede tener de malo utilizar células reprogramadas para regenerar tejidos?, ¿por qué los bioeticistas constantemente quisieran que no se lleve a cabo investigación médica?

 

La cuestión reside en la fuente de las células madre. Existen dos tipos de células madre: las células madre embrionarias, que provienen de un embrión en desarrollo que es destruido para la obtención de dichas células; y las células madre adultas, las cuales pueden provenir de tejidos ya diferenciados o maduros (las podemos encontrar en diversos tejidos como la médula ósea, músculo e incluso en los adipocitos -células grasas-). Aquí es donde podemos ver la importancia de la bioética en este tema y también el por qué este descubrimiento no solamente es un gran avance para el área médica, sino también para la defensa y respeto de la vida humana.

 

El utilizar células madre embrionarias, no solamente es un proceso complejo y costoso, sino que involucra la destrucción de miles de vidas humanas. Aunado a esto, siempre existía el riesgo de un rechazo inmunológico, debido a que el tejido que se trasplantaría no sería de la misma persona, sino de un embrión que, a lo mucho, podría ser histocompatible.

 

El utilizar las iPS (induced pluripotent stem cells) de Yamanaka tendría los mismos efectos biológicos con la diferencia médica de que se podrían reprogramar las células adultas de la misma persona, eliminando la posibilidad de un rechazo inmunológico, pero, sobre todo, eliminando la necesidad de destruir embriones humanos.

 

La oposición por bioeticistas residía no en el evitar que se encontrara una terapia para curar enfermedades regenerando tejidos, sino en el evitar la destrucción de miles de vidas humanas en el intento, finalmente para muchos futil, ya que siempre existía el riesgo latente de un rechazo inmunológico y a que no todos los experimentos que funcionaban in-vitro podían ser replicados con los mismos resultados en un organismo vivo.

 

Gracias a investigadores como Yamanaka, quien buscaba lograr regenerar tejidos, pero con un profundo respeto a la vida humana, podemos tener un avance de la ciencia más responsable. Es un gran ejemplo para las generaciones que vienen, lo que muchos creían que era imposible es ahora una realidad. Se podrá seguir una línea de investigación y poder regenerar tejido para curar algunas de las enfermedades incurables como el Alzheimer, Parkinson, Diabetes tipo I, o regenerar tejido cardiaco dañado, entre otras.

 

En palabras de David Holmes: “Realmente espero que esto abra los ojos de la gente a la enormidad de este descubrimiento, ya que puedes llevar una célula madre adulta del cuerpo humano atrás en el tiempo a un estado embrionario. Simplemente, ¡es increíble!”

 

Referencias

 

Tamir Rashid S, Alexander GJ. Nobel Prize in physiology or medicine. Reprogrammed cells earn biologists top honor. Science. 2012 Oct 12;338(6104):178-9. doi: 10.1126/science.338.6104.178.

Yamanaka S. Induced pluripotent stem cells: past, present, and future. Cell Stem Cell. 2012 Jun 14;10(6):678-84. doi: 10.1016/j.stem.2012.05.005.

 

Yoshida Y, Yamanaka S. An emerging strategy of gene therapy for cardiac disease. Circ Res. 2012 Oct 12;111(9):1108-10. doi: 10.1161/CIRCRESAHA.112.278820.

* Si quieres leer otro artículo como éste, visita la versión online de nuestra revista Integra http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-17

  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: