Inicio > Revista Integra > Juventud: indignación y compromiso

Juventud: indignación y compromiso

Por Alejandro Landero Gutiérrez, Diputado local del Estado de México y profesor invitado de la Universidad.

“Quien tiene el derecho a criticar, debe tener el corazón para ayudar”, Abraham Lincoln.

En octubre de 2010 Stéphane Hessel, quien fuera miembro de la Resistencia francesa durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial, publicó un texto cuyo título y contenido se convirtió en grito y en movilización de millones de jóvenes alrededor del mundo: “¡Indignaos!”. En ese texto, Hessel comenta las causas por las que luchó la Resistencia francesa, las cuales no sólo se enfocaron en luchar por la libertad de Francia, sino que constituyeron un programa para el fortalecimiento y el desarrollo de la República. Muchos de los logros alcanzados se encuentran hoy en peligro por la crisis mundial.

Hessel llama a los jóvenes a “indignarse”, frente a la injusticia social, la corrupción, el deterioro ambiental y la violación de los derechos humanos. Hessel no convoca a la utopía de un mundo feliz, sino a algo más real, pero indispensable: lograr un “mundo viable”, para nosotros y para las siguientes generaciones.

Hoy, la indignación está presente no sólo en Europa sino en todas las regiones del mundo. Hay un cansancio, un hartazgo en la forma en cómo las élites económicas y políticas están gobernando el mundo. Existe una nueva ciudadanía informada que se está dando cuenta de los constantes abusos de la clase dirigente. Esta ciudadanía ha comenzado a movilizarse, a protestar, y ha perdido el miedo a denunciar. En este proceso varias naciones árabes fueron cimbradas por sentidas protestas en una ola de indignación contra gobiernos autoritarios; España y Grecia pasaron del auge económico a la crisis laboral; afuera de Wall Street persisten protestas contra los manejos financieros que han dañado a naciones desfavorecidas. La juventud sabe que las acciones de hoy pueden beneficiarles o afectarles en un futuro cercano.

Por ello es importante identificar al primer enemigo a vencer: la cultura de la pasividad. Con razón Hessel afirma: “la indiferencia es la peor de las actitudes”. Al comportarse así, la persona pierde uno de los componentes esenciales de su humanidad: la capacidad de indignarse. Porque sólo es capaz de indignarse quien descubre su dignidad y reconoce también la dignidad de los demás. Y por eso afirma: “Yo os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación”.

La crisis mundial la entienden intelectuales europeos como Edgar Morín y Rosa María Artal no solo como una turbulencia económica, sino como una “bancarrota moral”, una crisis de la humanidad, en donde el egoísmo pareciera tomar el control de nuestra civilización, lo cual, abre el camino al autoritarismo y a la hegemonía de unos cuantos sobre el resto. Por ello es necesaria una nueva “conciencia ética” global. De ahí la importancia de ser atentos a la realidad que nos rodea, dejarnos admirar, sorprender y conocer por las personas y cosas al alcance, pues a partir de esa realidad se configura el criterio y la toma de decisiones personales y comunitarias. La realidad no dejará de existir aun cuando la ignoremos.

A mediados de 2011, Hessel publicó un nuevo libro, al cual tituló: “Comprometeos”, con lo que propone un binomio irreductible: indignación-compromiso. Hessel comprende, fruto de la experiencia de muchos años de lucha, que no basta el reclamo y la crítica; es necesario saber decir no (denunciar, protestar, resistir, indignarse), pero también saber decir sí (actuar, militar, dar respuestas, comprometerse). Por ello, afirma: “un hombre sólo es un verdadero hombre si está realmente comprometido y se siente responsable”. 

Y es aquí, en esta segunda fase del binomio, el compromiso, donde está en juego todo. Es muy fácil desde Facebook o Twitter señalar errores y emitir duros juicios, pero el verdadero reto es pasar a la propuesta y a la construcción de soluciones. “Debemos crear, no basta con resistir”, afirma Hessel. Quedarse sólo en la fase del descontento lleva a una “deconstrucción social”, donde todo se mira desde una perspectiva negativa, frustrante, incapaz de reconocer la presencia de la acción humana positiva.

El que decide no sólo indignarse, sino comprometerse, se arriesga en la acción y seguramente descubrirá que el ideal soñado no es posible, pero habrá logrado un avance real, cambios concretos, que sólo desde la teoría no son posibles. El que se compromete sabe que tiene que adentrarse en instituciones imperfectas para ayudar a transformarlas so pena de ser criticado por pertenecer a ellas. Y sin embargo el riesgo mayor es quedarse en el discurso y la plaza.

En México han aumentado los niveles de indignación, ello es positivo en tanto que es reflejo de una sociedad viva, crítica, pero tenemos el gran reto de mejorar los niveles de compromiso social. La Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas 2008 revela una realidad preocupante: apenas 8% de la población participa en actividades sociales, vecinales o comunitarias; 71% de los mexicanos nunca han participado voluntariamente en labores que beneficien a la comunidad; 92% no forma parte de ninguna organización de ciudadanos.

Los jóvenes por si solos tienen todas las capacidades y energías transformadoras que requiere la constante búsqueda del bien común. Tan sólo en México la mitad de la población tiene 26 años o menos, así lo in­dican los resultados del Censo de Población y Vivienda 2010. La población entre 15 y 29 años asciende a más de 29 millones de jóvenes; siguen siendo por mucho el grupo poblacional más grande y eso implica tanto una gran necesidad de acceso a las oportunidades como una gran suma de potencialidades que debemos impulsar desde la casa y la comunidad.

Esta realidad se hace evidente, ante los datos que muestra el INEGI. En México cada vez más, la salida de los jóvenes del hogar de los pa­dres se da a edades mayores, el 59.7% de los jóvenes vive con alguno de sus padres o con ambos; sólo el 36.2% vive en un hogar distinto al paterno.

El porcentaje de personas entre los 15 y 29 años que no sabe leer ni escribir se ha reducido en casi la mitad en la última década, al pasar del 3.6% en 2000 al 1.9 en 2010. A su vez, el promedio de escolaridad ha aumentado en poco más de un año en esta década, siendo ligeramente mayor este incre­mento en las mujeres respecto a los hombres. En promedio los jóvenes han estudiado hasta el primer año de la educación media superior, ya que su grado promedio de escolaridad es de 10 años.

47.1% de los jóvenes trabaja y el 26.7% estudia, estos datos podrían generar la idea de que el restante 26 por cien­to que “ni estudia ni trabaja”, se encuentra en una situación improductiva; sin embargo, un porcentaje importante de esta población realiza una actividad fundamental para el funciona­miento de la sociedad como son los quehaceres del hogar. Esto es aún más evidente al considerar la situación según sexo. El 38.4% de las mujeres realiza estas tareas.

Cuando la indignación no va acompañada de compromiso se vuelve muy peligrosa y desencadena en frustración o en violencia social. La esperanza de encontrar una salida a esta crisis civilizatoria, por paradójico que parezca, está en la civilización misma; en los cimientos que hacen posible construir comunidad y en la capacidad que tenemos los seres humanos de asumir valores y erigir instituciones que nos trascienden. Porque al final, la civilización es eso, un mundo donde no somos un conjunto de extraños, indiferentes entre sí, sino un mundo donde somos capaces de reconocernos como personas y mirar juntos y con esperanza el futuro que queremos. Como afirma Luis H. Álvarez: No estamos convocados a soñar el futuro ni a ver el porvenir como un sueño, sino como compromiso lleno de sentido y de fecundidad desde el presente.

*Si quieres leer éste y otros artículos relacionados, visita la versión digital de nuestra revista Integra http://issuu.com/revista-integra/docs/integra-16

Categorías:Revista Integra Etiquetas: ,
  1. Aún no hay comentarios.
  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: