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Laicidad y laicismo, una encrucijada cultural

Por: Maru Cárdenas, profesora del departamento de Humanidades

Dos visiones en pugna

Una madre finlandesa molesta e indignada invocó la laicidad del estado en pleno siglo XXI para pedir que removieran todos los símbolos religiosos de los salones de clase en la escuela donde estudiaban sus hijos en Padua. El problema tuvo eco internacional y se resolvió con la decisión del Consejo de Estado Italiano, en una sentencia que afirma que el crucifijo no viola la laicidad del Estado pues se considera un elemento cultural, acorde a las costumbres del Pueblo. Algunos celebraron la decisión, otros enfurecieron aún más.[1]

En septiembre de 2009, el Senado Francés, votó casi por unanimidad por el veto de la burka en lugares públicos. Después de seis meses de pedagogía, las mujeres serán multadas con $150 euros y  quien las obligue a llevarla será llevado a prisión. Más del 80% de los franceses apoyaron esta iniciativa. “Este apoyo se explica por la forma en la que los franceses consideran la cuestión de la laicidad”, explica Stéphane Rozès, politólogo y profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París. “La laicidad que entiende que cada uno existe como individuo y no como integrante de una comunidad o etnia”. Este es, de hecho, el principal argumento político defendido por la ministra de Justicia, Michelle Alliot Marie, al inicio del debate celebrado en el Senado. “El velo integral disuelve la identidad de una persona en la de una comunidad, expresa la voluntad de poner en marcha una visión comunitaria de la sociedad”.[2] Estados Unidos a través del informe anual de la Secretaría de Estado sobre la libertad religiosa en el mundo en noviembre de 2010 criticó a Francia por la medida tomada.  Michael Posner, secretario de Estado adjunto para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo,  opinó que la intolerancia religiosa es un problema creciente en Europa, se refirió a la prohibición del burka  en Francia e insistió que EEUU apelará e irá “a tribunales para hacer cumplir el derecho de las mujeres y niñas musulmanas a llevar un burka, también en la calle y en las escuelas”.[3]

En México el debate no es menos acalorado, con la redefinición de libertades y nuevos derechos propuesto por el PRD se ha avivado la discusión en torno al estado laico. En un foro organizado por el Gobierno del Distrito Federal Lorenzo Córdova, investigador y catedrático de la UNAM afirmó:

Benito Juárez rompió con el monopolio de la Iglesia y su intromisión en los asuntos del Estado, para heredarnos un verdadero México libre y soberano, donde se pudieran dar las condiciones de igualdad y equidad que hoy gozamos, en un marco de respeto a las diferencias y a la pluralidad de pensamiento.  La defensa de la laicidad es fundamental en nuestro días, pues el debate sobre la despenalización del aborto, y el matrimonio entre personas del mismo sexo nos ha mostrado en tiempos recientes el rostro más iracundo e intolerante de la Iglesia católica, que ha convertido a sus verdades sobre el tema como el motivo de esta nueva cruzada que raya continuamente en la ilegalidad, como ha ocurrido con las amenazas francas, abiertas e impunes en contra de quien piensa distinto a ellos”[4]

Hace unos meses la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de reforma al artículo 40 constitucional para declarar que la República Mexicana es laica. Falta la ratificación del Senado. ¿Qué entiende el poder legislativo por tan importante adjetivo? La discusión en el pleno ha sido larga y complicada. Parece que unos se aproximan más a al laicismo, otros a la laicidad.

Turquía, España, Holanda, Canadá y muchos países más, cada uno desde su identidad cultural se plantea y debate cómo vivir el estado laico. Parece que en medio del caos dialectico subyacen dos visiones en pugna, una propuesta por la laicidad, otra por el laicismo. En el fondo son dos propuestas antropológicas, cada una opta por una filosofía que necesariamente atropella la otra. Entre acusaciones mutuas de intolerancia, imposición ideológica, bajo la misma bandera de la libertad, hombres y mujeres libran hoy una batalla cultural.[5] Bajo la apariencia de un discurso con miras trascendentes que invoca el progreso, el bienestar, el desarrollo se presenta una mentalidad inmediatista. El debate a nivel legislativo y político suele quedarse en la superficialidad, en la mayoría de las participaciones es irrelevante la opinión del pueblo o la búsqueda de una verdad.  Es curioso que aunque la experiencia cotidiana muestra que ningún ser humano puede vivir sin algún horizonte trascendental, la agenda política de algunos consiste en recortar las miras e interpretar la realidad de un modo inmanente. En un simulacro de dialogo, las distintas posiciones se radicalizan y la tolerancia desaparece. De no tomar otro rumbo el problema terminará reduciéndose a un problema de derecho, poder y autoridad.

El primero de enero de 2011 Benedicto XVI señalaba en su mensaje de paz a todo el mundo “hoy existen dos tendencias opuestas, dos extremos negativos ambos: por una parte el laicismo, que de forma a menudo oculta, margina la religión para confinarla a la esfera privada; por otra el fundamentalismo, que en cambio querría imponerla a todos con la fuerza”.[6]

Es conveniente buscar partir de la realidad humana, atreverse a llamar a las cosas por su nombre, definir con claridad qué se entiende por laicidad, qué se entiende por laicismo, y qué consecuencias tiene una y otra postura. Que cada persona apueste por lo que mejor le parezca con la congruencia debida. No da igual impulsar una visión o la otra. En un mundo multicultural como el actual la falta de puentes que permitan el dialogo auténtico y el desarrollo de la propia libertad es fuente de serios problemas como la violencia, y la desesperanza.

*** Sigue leyendo aquí:http://ols.uas.mx/a/pdf/Laicidad_y_laicismo.pdf


[1] El crucifijo en la escuela no viola la laicidad. Zenit. org 028/06

[2] El País.com Francia veta el ‘burka’ en la calle con un respaldo abrumador ANA TERUEL – París – 15/09/2010

[3] El Pais.com EE UU llama la atención a Europa por sus restricciones a la libertad religiosa AGENCIAS – Madrid – 18/11/2010

 

[4] “Festeja GDF 150 años de la libertad de culto” Nota de Silvia Arellano en el Periódico Milenio Diario el 5 de Diciembre de 2010 pág. 37

 

[5] Según Luis Garza Medina en la conferencia titulada La batalla por el alma del mundo, dictada en la Universidad Anáhuac México Sur en 2007 se puede entender la cultura como “el conjunto de acciones, reacciones, pensamientos y concepciones de un grupo de personas que llega a formar cierta clase de subconsciente colectivo (…); no solamente es lo que sucede, sino también el modo como la gente evalúa lo que sucede”.

[6] Benedicto XVI: la libertad religiosa, reto dramáticamente urgente Zenit 1 de enero de 2011..

  1. septiembre 12, 2012 a las 11:33 pm

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