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Una salida al problema del narco

Por Valeria López, coordinadora de la Anáhuac Sur en Derechos Humanos, para el diario La Razón

Reviso a vuelo de águila los titulares de los periódicos del día y encuentro una triste constante: los ciudadanos no están satisfechos con las respuestas del sistema económico del siglo XXI. Hay una generación de habitantes del mundo —jóvenes entre los veinte y los cuarenta— quienes no han encontrado ni oportunidades ni caminos para hacer su vida.

Y eso es, precisamente, lo que ha llevado al mundo a la coyuntura actual; la violencia se asoma a la primera provocación, con distintos ropajes, pero siempre como signo del fracaso del modelo político y económico de nuestros días.

Así, en la primavera de 2012, en el mundo hay indignados por doquier: desde los perroflautas de la Plaza del Sol, pasando por el movimiento de Javier Sicilia, hasta los gringos que tomaron Wall Street y los alumnos del movimiento #yosoy132.

El reclamo es uno y el mismo: condiciones políticas y económicas para hacer la vida.

Y por oportunidades me refiero a un espacio político pacífico y estable en donde hacer la vida; pienso, también, en campo laboral justamente remunerado porque es tan inhumano no tener empleo como tener dos o más para sobrellevar la vida.

Me parece que los indignados del mundo piden autorrespeto, y son varias las condiciones económicas que es necesario ajustar para lograrlo; frenar la voracidad del mercado, reajustar las leyes hacendarias, en una palabra: justicia y trato entre iguales.

Porque, aunque duela decirlo, la paz social depende en buena medida de la prosperidad y de la libertad de los ciudadanos.

Por ello, finalizar la guerra contra el narco en México implica un replanteamiento económico que permita a los jóvenes de los poblados más abandonados —Sombrerete o cualquier otro— poder hacer su vida.

Alguno jóvenes mexicanos no se indignaron sino que se corrompieron, pues su situación era más de-sesperada que la de los jóvenes españoles o estadounidenses. Los niños mexicanos que se unieron al narco tenían menos protecciones del Estado en donde aliviar su miseria.

Hoy, me complace ver que los “indignados mexicanos” del movimiento #yosoy132 tienen esperanza en el replanteamiento del modelo político mexicano.

La tinta del modelo político y económico de la década pasada se agota junto con la paciencia de los ciudadanos. Los días anuncian el nacimiento de un nuevo paradigma económico; el gobierno de Obama, el de Rajoy y el del próximo Presidente de México tienen el compromiso histórico de crear un futuro sólido para sus ciudadanos; ojalá que no hayan pasado, ya, los mejores años.

politicaltriage.razon@gmail.com

Categorías:Derechos Humanos
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