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Por qué México no crece

Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón.

El economista Paul Krugman se encuentra en México y no ha dudado en señalar las causas por las que nuestro país no despega: violencia y educación.

Por si fuera poco, la pobreza aumenta en el mundo. Aquí unos datos.

Desde 2008 la diferencia entre ricos y pobres se ha disparado y no hay alternativas a la vista.

El 75 por ciento de los ingresos de un hogar vienen del salario. Así, el 10 por ciento más pudiente de la población gana como promedio 9.6 veces más que el 10 por ciento más desfavorecido.

Los ricos no se avergüenzan de sus excesos mientras que los pobres lo único que ven aumentar es su miseria. La vida de las personas cambiaría considerablemente si se agregara un cero a su ingreso mensual o, al menos, hubiera programas sociales de calidad.

Además de las oportunidades de educación, salud y empleo, es necesario repensar el estilo de vida; mientras los sueños sociales de las clases que son capaces de reactivar la economía se traduzcan en idílicos romances de estilo y derroche, será difícil que el capital social se oriente hacia programas que efectivamente reduzcan la pobreza. La brecha entre los ricos y los pobres ha aumentado treinta veces en la última década.

En México, las cosas no van mejor. Los ricos mexicanos —legales o ilegales— han visto crecer sus fortunas a costa de la vida y los sueños del resto de sus compatriotas. Y las fuerzas del gobierno no dan para detener ni a unos ni a otros.

Por ello, no sorprende que sea precisamente nuestro país el modelo emblemático que propone Terry Eagleton en el libro Por qué Marx tenía razón (Península, 2011).

Reducir el índice de pobreza y del desempleo presupone disminuir otro índice fundamental: el del egoísmo y el de la ambición política. Reclama creatividad y compromiso.

Además, seamos claros, la pobreza se combate principalmente con empleo. Y para ello es necesario que el país se encuentre en condiciones de paz y que los ciudadanos tengan un buen nivel de educación.

En ese sentido, Krugman fue taxativo cuando dijo que no habla de la educación universitaria sino de la básica: que los niños mexicanos tengan las habilidades de pensamiento necesarias para hacerse de un camino en la vida.

Leer, aprender, comprender, criticar pero en paz. Esa es la fórmula que dejó el Premio Nobel para nuestro país.

Que haya personas capacitadas y proyectos qué trabajar, que haya futuro, que haya patria.

Los candidatos deberían hacer propuestas específicas y novedosas en las que cambien la tríada de la miseria por la trifecta ganadora: que México sea el gran país que puede ser.

politicaltriage.razon@gmail.com

Categorías:Derechos Humanos
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