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México desdibujado

Por Valeria López, Coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos, para el periódico La Razón

Todavía la década pasada, México se encontraba al frente de la política latinoamericana. Nuestro país marcaba el tono y el ritmo del continente —ya como negociador, ya como líder económico, ya como Estado confiable. Esto, ponía a los mexicanos en una posición privilegiada para negociar con el resto del mundo. Lo mismo españoles, canadienses que turcos sabían que el picaporte de la puerta para Latinoamérica era México. Ya no más.

Hoy, esa posición la tiene Brasil que lo mismo tendrá Mundial de fútbol que Olimpiadas. La comunidad internacional reconoce su destreza política y económica y abre canales turísticos que generarán, seguramente, mayor riqueza.

Y aunque las cifras de pobreza, deuda o criminalidad no son tan dispares, la política internacional mexicana ha pagado vértigos de conducción social de los últimos años.

México ya no ve lo duro sino lo tupido. El aumento de la pobreza, la sombra de la violencia, las interminables querellas políticas pero, sobre todo, la falta de unidad nacional, de auténtico sentido patriota, de visión de Estado imposibilitan la maniobra política.

Me parece que la diferencia que produjo este cambio es clara: la conducción política brasileña funciona; la mexicana, no.

Y un elemento clave es la situación educativa. En México, la investigación y la cultura son percibidas, todavía, como una concesión, como un mal tolerado: “hay que invertir tanto porcentaje del PIB en investigación científica porque los indicadores de la OCDE lo reclaman; pero sólo el mínimo” o “aumentaremos presupuesto si y sólo si nos sobra después de considerar la decoración navideña de la ciudad”. Tremendo error.

Así como hubo un tiempo en que los políticos norteamericanos pensaban que el calentamiento global era una estratagema de los científicos para conseguir fondos; del mismo modo, los políticos mexicanos hoy piensan que cuando los académicos insistimos en que invertir en educación e investigación es la llave de bóveda de la política estamos, realmente, presentando una justificación para aumentarnos el sueldo.

Pero la séptima economía del mundo, Brasil, ve las cosas diferente.

Dilma Rousseff pretende importar a miles de científicos extranjeros, al tiempo que capacitará a miles de sus estudiantes en el exterior.

Antes, Brasil invertía el 1,11% del PIB en investigación y desarrollo científico, la nueva política pretende alcanzar el 2% para 2014.

Invertir en investigación es garantizar el futuro. Así las cosas, Brasil solidifica su posición mundial… México, mientras tanto, sigue desdibujado.

politicaltriage.razon@gmail.com

Categorías:Derechos Humanos
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