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Líbano, el despertar ante un nuevo horizonte

Por Samia Kuri Murad , egresada de la Escuela de Comunicación, generación 96

Es la última noche en la Ciudad de México en que mi alma sueña con este viaje, pues finalmente Dios me ha concedido el deseo. Desde pequeña todos los días mi abuelo me platicaba de su país, del esplendor de su Tierra, donde se podía ver el mar bajo los rayos del sol y en lo alto disfrutar de la nieve en la montaña. Crecí con esas historias cada vez que nos sentábamos a comer, imaginando las enormes frutas de delicioso sabor y el encanto de los libaneses, cuyo país representa a una  gran cultura. Ahí vivieron los fenicios, quienes nos dejaron el alfabeto. El mismo Cristo estuvo varias veces e incluso la palabra Biblia viene de Biblos, un hermoso pueblo de Líbano.

No hay sueño que no se cumpla cuando se tienen las metas bien definidas y se lucha por ellas. Finalmente, después de un día de vuelo llego a Líbano y la emoción me envuelve por completo, es el primer país que visito en el que toda la gente aplaude cuando aterriza el avión ya que se ha cumplido un sueño, el despertar ante un nuevo horizonte.

Líbano se siente diferente, se vive diferente y hasta se respira diferente. Es maravilloso abrir los ojos ante una nueva cultura, tan similar a la nuestra a la vez, donde la comida es deliciosa; las costumbres y tradiciones te cautivan por completo. Las personas hablan varios idiomas: árabe, inglés, francés y muchos español. Siempre que uno pregunta por cualquier cosa, de inmediato el libanés se detiene, te explica, te ayuda y al finalizar su frase te dice “welcome”; siempre cordial, recibiendo con los brazos abiertos al extranjero.

En el Líbano no existe distancia entre el mar y la montaña, uno nunca se cansa de conocer, pues todos los días son interesantes. Hay tantos caminos por recorrer. Líbano es la Tierra de los Santos. El turismo religioso es muy importante porque tenemos a Caná, donde Jesús hizo su primer milagro cuando convirtió en las bodas el agua en vino. También Tiro, Sidón, Biblos, Baalbek y la región del Cedro. Los Santos son visitados en los santuarios por gente que viene de todo el mundo. Los cantos de los monjes son maravillosos, ayudan a la gente a rezar. La visita a los monasterios que se encuentran en las montañas es una experiencia inolvidable, como en el caso de Holy Valley, donde ermitaños y monjes llevan una vida de retiro, se dedican a rezar y meditar, como el mismo San Charbel.  

Yo estoy en Kaslik, Jounieh, Norte de Beirut, ya que tengo la oportunidad de estudiar en la USEK, Universidad del Santo Espíritu de Kaslik; institución a la que llegan muchos jóvenes de diferentes partes del mundo por su alto nivel académico así como el énfasis en los valores católicos, que comparte con nuestra querida Alma Mater. Por ello, los alumnos de la Anáhuac pueden venir aquí a estudiar de intercambio. No sólo están invitados, sino que se les recibirá como en casa y seguro les fascinará la experiencia.  

Kaslik ha dado energía positiva a mi vida. Está al lado del mar y lleno de gente joven. Es una zona católica, que me ha alimentado profundamente con su espiritualidad. Encuentras una imagen de Cristo, de la Virgen, de San Charbel, en cada esquina, muy bien cuidadas y la gente al pasar se detiene a rezar. Es muy bonito ver hacia abajo el mar mientras en lo alto, en la montaña, está Nuestra Señora de Líbano, la Virgen de Harisa. Al caminar por las calles de este hermoso pueblo, la gente te saluda desde sus terrazas diciendofathal”, que significa Pásale.

A 3 meses de estar en el Líbano les puedo decir que definitivamente mi mente era demasiado pequeña para imaginar tantas y tantas cosas bellas que me han asombrado. Desde los detalles más simples como los árboles de aceitunas, así como la majestuosidad de las montañas y la belleza del Mediterráneo. Líbano tiene también una gran riqueza cultural, pero su mayor tesoro es su gente. Los mexicanos podemos sentirnos en casa por el espíritu y la calidez de las personas. Bien decía el Presidente Adolfo López Mateos “el  que no tenga un amigo libanés que lo busque”. Yo he sido muy afortunada al poder hacer amistades libanesas con las que comparto este camino.

Los invito a vivir esta experiencia en Líbano, donde los estarán esperando con los brazos abiertos.

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