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El precio de la libertad

Por Maru Cárdenas, Coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos

Texto conmemorando el Día de la Libertad de Expresión hoy 7 de junio

“Cuando parece que se es arrancado del camino aparentemente dado por el nacimiento y la educación, o tal y como había sido elaborado e imaginado por uno mismo para sí mismo, y se es empujado hacia otro totalmente distinto, entonces eso podría ser considerado como prueba de una especial vocación, una vocación no hacia un camino trazado y previsto, sino a una tarea individual que no está sólidamente perfilada de antemano, sino que sólo se desvela paso a paso.” (E. Stein, La mujer). Esto lo escribió una mujer filósofa, alemana y judía, que a los quince años se declaró atea, posteriormente se ofreció como enfermera voluntaria en la guerra, a los treinta años se pronunció católica; fue conferencista, escritora, carmelita, deportada de su tierra, terminó mártir en Auschwitz. Su familia y amigos la quisieron mucho, la entendieron poco, las decisiones de Edith Stein  desconcertaban a propios y extraños.

Entre los factores que integran la personalidad se reconoce la influencia de factores heredados (aspectos genéticos, rasgos temperamentales) y factores adquiridos por la cultura, la educación y el uso de la propia libertad. Edith no negó su cultura ni su educación; sin embargo, no se quedó ahí. Quizá fueron su piso, jamás su techo. Su compromiso fue con la verdad y con nada ni nadie más. La influencia prusiana y judía la marcaron, mas no la determinaron. ¿Por qué la filósofa tomó ésas y no otras decisiones? No fue azar, ni búsqueda de aventura, sino consecuencia de la verdad encontrada.

El ser humano elige, pero no siempre elige bien. Un año más en el calendario existencial no garantiza un aumento de libertad. ¿De qué depende? Si tú no diriges tu vida, alguien lo hará por ti. El ser humano es capaz de autodeterminarse, de construirse a sí mismo. Si bien la libertad no es absoluta (nadie elige cuándo nacer, en qué familia, con qué temperamento contar, bajo qué circunstancias vivir la niñez), sí puede elegir ser dueño de sí mismo -y no esclavo de los propios apetitos-, sí puede decidir su propio plan de vida. “¿Qué va a ser de mí? De ti va a ser lo que tú decidas y tú lo decides al optar por un ideal. Esa decisión determina el signo de las mil decisiones que has de tomar cada día”[1]. Optar por un camino particular (dejando a un lado los demás), cultivar determinadas actitudes necesariamente tiene consecuencias, en última instancia ensancharán el corazón o lo encogerán. Muchos eventos están fuera de nuestro control, no así la reacción a los mismos. Los sobrevivientes de la guerra dan testimonio de ello, v.gr. Victor Frankl. Las condiciones adversas pueden invitarte al club de las víctimas atropelladas o darte la oportunidad de crecer y aflorar lo mejor de ti. Depende de la actitud que elijas.

Los actos concretos de cada día verifican, modifican o eliminan la opción fundamental. El uso de la libertad cotidiana resulta en hábitos positivos (virtudes) o negativos (vicios) que nos hacen capaces o nos impiden aspirar a un bien mayor. La libertad crece o disminuye dependiendo cómo se use. Para construir la libertad se necesita partir de la verdad, sin lugar a dudas es su fundamento, su estructura lo que la sostiene, no lo que aparece, en otras palabras, la adecuación del intelecto a la realidad. Del conocimiento adquirido se procederá a la deliberación y a la elección.  Ahora bien, la libertad no puede reducirse a hacer lo que me dé la gana (no todo lo que se me antoja es conveniente), no puede tampoco reducirse a ausencia de trabas, a la tan ansiada “libertad de…” normas, compromisos, obligaciones, obstáculos, etc. En este caso el hombre más libre sería el huérfano, el soltero (parece que algunos consideran a la novia “freno de mano”), sin trabajo ni ideal en la vida. Así no tendría ataduras ni ligas con nadie, no rinde cuentas, no se ocupa de nada más allá de la propia nariz, no se entrega más que a la discreta cadena de su egoísmo, que por delgada que sea no deja de ser cadena. ¿Qué tan libre será Narciso? Una vida así es una pena amarga, ¡que lejos está de la verdadera libertad!

La libertad tiene un horizonte mucho mayor, tiene un hacia dónde que le da sentido, la “libertad para…” hacer el bien, amar, realizarse y construir un mundo mejor. Dondeyne atinó al respecto, “es obrar sabiendo qué se hace y por qué se hace; es dar un sentido a la vida y asumir personalmente ese sentido”[2].

Cabe mencionar que la liberad tiene su precio, no se otorga ni se encuentra, se construye cada día. Seguir la propia conciencia antes que el consenso tiene su precio, no sólo se puede perder la aprobación de los demás, el aplauso sino también un trabajo, una relación humana, incluso la vida; Sócrates, Tomás Moro, Edith Stein entre otros, lo experimentaron en su propia vida. Elegir implica renunciar y la renuncia no siempre es fácil ni agradable, pero tiende a resultar valiosa. En ocasiones se hace más fácil o difícil el camino dependiendo del enfoque que se tenga. Unos optan por centrarse en el ideal que persiguen, otros se concentran en los obstáculos, en las piedras que deben sortear. Cuando una mujer ama a su marido no suspira por el vecino al que renunció; su cabeza, su corazón y su voluntad están en hacerlo feliz a él, no en repasar cuánto ha sacrificado por el maridete, qué opciones dejó pasar, ni cuántas renuncias le implica el matrimonio o ¿martirimonio?

La libertad implica responsabilidad, asumir nuestras decisiones y las consecuencias que se deriven de ellas. Por otro lado, la libertad también tiene su recompensa. Quizá uno de sus rostros sea la autenticidad, la fidelidad a uno mismo. La serenidad y la paz interior son un estado nada despreciable, sustento necesario para el crecimiento interior y la felicidad. Por último, pero quizá sea lo más importante, sólo el que es libre es capaz de amar y sólo el que ama encuentra la felicidad.


[1] López Quintas, A. (1992) El amor humano, su sentido y su alcance. EDIBESA
[2] Dondeyne, A. (1954) Liberté et verité. Etude philosophique, Lovaina.
Categorías:Derechos Humanos
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