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El mágico mundo de la animación

Por Claudia Rivas, Coordinadora de Comunicación institucional.

Enrique Navarrete es un experto de la animación cinematográfica y un gran representante de México en esta industria, como refleja su trayectoria profesional que incluye títulos como Shrek, Antz, Madagascar o El príncipe de Egipto, entre otros trabajos. Desde el pasado año, nuestra Universidad tiene el privilegio de contar con Enrique como coordinador y profesor del Diplomado en Animación profesional que ofrece la Escuela de Diseño Gráfico. Con el objetivo de conocer un poco más de su experiencia y de este maravilloso mundo, realizamos la siguiente entrevista:  

Enrique, cuéntanos brevemente cuál es tu formación.

Empecé a trabajar en agencias de publicidad desde primero de prepa y estuve medio tiempo hasta que terminé mi carrera (Diseño Gráfico). Después entré de lleno a trabajar en la agencia Leo Burnet, donde estuve 4 años como director de arte y como creativo asociado. Fue entonces cuando decidí estudiar Animación y me fui al Sheridan College en Toronto. Al terminar mi tercer año y en el evento que organiza la escuela para los estudiantes que se reciben, Dreamworks me invitó a trabajar en El Príncipe de Egipto.

Desde entonces no he dejado de trabajar en animación, en Dreamworks durante 3 años, después en México donde lancé mi propio estudio, La mama de Tarzán, de nuevo en Dreamworks de 2003 a 2005, donde participé en la secuela de Shrek y en Madagascar, y de regreso en México, hasta la fecha, con mi segundo estudio, Los hijos de su madre.

De tus trabajos como animador profesional, ¿cuál es el más especial?
Antz fue mi primer crédito en pantalla y el logro más importante, ya que cuando lo hicimos realmente fuimos pioneros en animación por computadora. Cuando empezamos el proyecto solo había un equipo más en todo el mundo que estaba haciendo lo que nosotros, Pixar. Ellos iban adelantados por varios meses con la película Toy Story. El ambiente de trabajo era increíble porque sabíamos que estábamos haciendo historia. Yo puedo decir que pertenecía al grupo de personas que empezaron con la industria de la animación por computadora a nivel mundial. El día que terminamos Antz (Hormigaz) gritamos, lloramos, nos abrazamos… Fue algo realmente increíble.

Al revisar tu currículum hay un título que, por su fama, llama especialmente la atención, Shrek. ¿Cuál fue en específico tu labor y qué experiencias te dejó?
Participé en Shrek 2 como animador de personajes. Mi labor era recibir un personaje estático, el dialogo de los actores y una explicación del director sobre su idea para cada escena, y a partir de esto yo tenía que hacer que los personajes se vieran reales, vivos, cuidando cada gesto, cada movimiento. Es una labor difícil ya que tienes que hacer  las cosas cuadro a cuadro, respetando en todo momento la personalidad del personaje.

A nivel experiencia me dejo mucho ya que aprendí la técnica necesaria para hacer producción a gran escala. Esto lo busco replicar aquí en México y aplicar estándares de calidad altos para generar una industria competitiva en nuestro país.

¿Cómo se manifiesta la creatividad personal en producciones tan grandes?
Cuando uno trabaja en estudios tan grandes el proceso creativo se reduce a la forma en la que resuelves tu animación. Por lo general depende de ti darle un toque especial a tu escena a pesar de que el director te diga que es lo que quiere. Ahí hay una beta creativa inagotable porque hay mil formas de decir las cosas y eso es lo divertido a la hora de hacer la animación.

¿Qué es lo más difícil al hacer animación?

Hay muchas cosas, yo diría que es un área muy difícil en general ya que hay que dominar muchas cosas. De entrada tienes que ser un gran dibujante. No importa si vas a ser animador por computadora, tienes que saber dibujar. Por otro lado está el proceso para llevar a cabo un proyecto. La gente cree que como la animación es por computadora es mucho más fácil, pero no es así, hay que programar muchísimas cosas antes de que la computadora haga el producto final. Es cierto que ya no se necesitan ejércitos de personas para hacer una película pero eso no quita que los procesos que hay que llevar a cabo requieren un alto nivel de especialización. Por otro lado están el financiamiento y la distribución, que son dos áreas muy difíciles con las que necesariamente hay que lidiar.

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