Archivo

Archivo para la Categoría "Responsabilidad Social"

Natural Ideas

Por Emilio Espinosa, alumno de Ingeniería mecatrónica, 9° semestre

“Creemos que ahorrar, reducir desperdicios y utilizar alternativas menos agresivas al medio ambiente es divertido, práctico y más barato. Nuestro principal objetivo es hacer hábito.”

De la suma de dos proyectos presentados a TecnoUAS (concurso de la Facultad de Ingeniería), surgió Natural ideas, empresa que produce tecnología ambiental para el hogar y las actividades cotidianas y cuyos productos están especialmente enfocados a la medición y control. Los artífices y emprendedores son Arturo Nava Millán (Ingeniería industrial para la dirección, generación 2011; alumno de la Maestría en Logística y negocios internacionales) y Emilio Espinosa Garrido (Ingeniería mecatrónica, 9° semestre).

El nombre Natural Ideas sugiere ideas frescas, espontáneas; tecnología intuitiva, para todos y responsable. Así se refleja en nuestro primer producto, un medidor que se coloca en la regadera y que registra el consumo de agua y gas e indica valores que reflejan los hábitos de uso, tales como el tiempo, cantidad de litros, gas consumido y el costo monetario (agua más gas) de la ducha.

Buscamos que su precio en el mercado oscile entre los 300 y 450 pesos y la idea es venderlo a nuevos desarrollos de vivienda para que los incorporen en su mobiliario y posteriormente entrar a tiendas de autoservicio. Ya hemos pasado por varias etapas, incluyendo la búsqueda de inversionistas. Ahora la principal dificultad es encontrar proveedores de tecnología y diseñadores formales, ya que existe mucha informalidad y poco acceso a estos recursos.

A futuro contemplamos otros productos como extensiones de línea para la regadera; medidores de gas, gasolina y electricidad; dispositivos de control para casas inteligentes; sistemas de disposición de desechos y reciclaje; hasta la incursión en la nutrición y el acondicionamiento físico.

¿Por qué nos decidimos a convertirnos en emprendedores? Se reunieron tres factores: nos encontramos en una etapa de nuestras vidas en la que podemos arriesgar sin mucho que perder; vimos que el producto tenía oportunidad de ser introducido al mercado con altas expectativas de venta; y por último, pero no menos importante, el poder aportar algo para ayudar a nuestro planeta a combatir la exagerada explotación de los recursos.  

Nos dimos cuenta de que toda tecnología tiene como fin el bienestar de quien la usa y que además lo novedoso, lo actual, lo útil, no necesariamente tiene que ser complicado. Este pensamiento nos ha animado a trabajar en Natural Ideas con la aspiración de renovar el mercado tecnológico y así llevarla a ser digna representante del ingenio y de la calidad tecnológica que existe en México.

Responsabilidad social

Por Luis Héctor Bocanegra Vázquez, alumno de Finanzas y Contaduría
Es muy importante que los empresarios tengan espíritu empresarial y fomento de la responsabilidad social, porque puede ser que toda la ayuda voluntaria que la empresa haga, se les convierta en una ventaja competitiva. 
La responsabilidad social se ha convertido en un factor importante, ya que el mundo ha sufrido algunos cambios y afecta en la manera de pensar de las personas.
Podemos considerar que la inversión privada puede brindar muchos beneficios a la sociedad. La responsabilidad social va ligada de una postura ética, respetando  lineamientos, y como beneficio a esto se pueden obtener resultados muy buenos y se verán reflejados en la calidad de vida de las personas.
La postura que los empresarios toman, es llevar a una empresa a maximizar beneficios y generar utilidades pero dejando como punto irrelevante la responsabilidad social y deben de tomar en cuenta el impacto que puede generar en el interior como exterior de la empresa.
Se considera como una contribución voluntaria para el mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, que estas cuenten con que en sus objetivos se tenga la creación de  un valor añadido a las cosas y poder así mejorar la situación competitiva y cambiar la percepción de la gente sobre ellas.
El gobierno puede lograr que la responsabilidad social se vea como una manera más de poder lograr el éxito de una empresa, este tiene todos los medios y facilidades para que poder hacer conciencia y así cambiar el concepto de “empresario” ya que ese término se ha convertido un una persona que tiene un negocio propio y es capaz de generar ganancias para cubrir sus necesidades.
A los empresarios a veces no se les nota ni la más mínima intención y/o la iniciativa para empezar a ser socialmente responsables, puede ser por la falta de información, pero la mayoría de las veces primero quieren asegurar el éxito financiero de su entidad y dejan en segundo término, que en un futuro sean socialmente responsables.
Hay muy pocos casos que en el momento que se va emprender un negocio, se comience con las dos ideas de empezar a ser socialmente responsable y poder obtener utilidades.
Muchas empresas están encontrado su oportunidad de negocio bajo la responsabilidad social, porque la sociedad sabe que esta haciendo bien y se lo reconoce directa e indirectamente. Pongamos un ejemplo: Una empresa decidió remodelar un deportivo de una unidad habitacional en donde residen sus trabajadores. Ellos se sienten a gusto y trabajan creando un ambiente muy bueno, donde les agrada realizar sus actividades de la mejor manera y empiezan a producir más, lo cual obliga a que la empresa se fije más en adentrar su producto en el mercado y se venda generando así un sinfín de utilidades; tal vez durante el inicio fue un gasto muy excesivo, pero al final, se obtienen  resultados. Eso es una muestra de que la combinación entre ser socialmente responsables también genera utilidades.
Estimular el espíritu empresarial
¿Qué es el espíritu empresarial? Es mucho más que la competencia y el riesgo que supone crear una empresa propia. Las empresas crean riqueza y puestos de trabajo.
Sin el dinamismo que aportan a la economía, los desafíos de la globalización y el cambio estructural no serían posibles. Fomentar el espíritu empresarial significa movilizar la energía empresarial dentro de un proceso dinámico que se beneficia de todas las oportunidades que puede ofrecer la economía.
Naturalmente, hoy la responsabilidad social de las empresas en un mundo tan globalizado como el de hoy en día, hay varias preguntas que habría que dar algunas respuestas razonables. Para comenzar, las empresas disponen de poderosas razones para tener cierta prevención ante tal concepto.
Una empresa es solo una empresa; y como tal, debe de dar una respuesta adecuada a lo que se considera su función principal.
Milton Friedman dijo que “la responsabilidad social de las empresas es aumentar sus beneficios”. Pero las empresas se crean con la idea de que el capital invertido tiene que generar una ganancia porque de otra manera, no se crearían las empresas.
Como parte de la falta general de reconocimiento y comprensión que existe en la sociedad hacia el espíritu empresarial, los problemas de la empresa o el fracaso empresarial no son aún comprendidos como algo normal. De hecho deberían de verse siempre como una oportunidad para un nuevo comienzo.
Asumir el fracaso de una empresa sin perder el espíritu empresarial es fundamental para evitar el estancamiento de la economía. Asumir que estos problemas pueden surgir es algo inevitable que debe de entender el emprendedor desde el primer momento.
¿Por qué es importante el espíritu empresarial?  Se considera que el desempeño o el compromiso de las personas están íntimamente relacionados con el sentido de su aporte, es decir, la forma en que cada uno se realiza como persona en lo que hace diariamente, surge el requerimiento de un “liderazgo empresarial”. 
Es así como se puede entender la diferencia entre “tener un empleo” o “realizar un trabajo”. 
Sólo el desarrollo integral de todas nuestras inteligencias configura el “espíritu empresarial” que da lugar a los grandes sueños. En consecuencia nos elevamos de manera que personas simples, sencillas, ordinarias lleven a cabo actos que se convierten en extraordinarios, es decir, plenos de humanidad. 
Sólo el “liderazgo empresarial” producto de la conciencia que se manifiesta en los primeros responsables de los equipos de trabajo llevará la organización a la experiencia de un “espíritu empresarial”, con el que se identifiquen la mayoría de las personas. 
De esta forma el Capital Humano responderá de manera positiva.
En mi punto de vista, tener espíritu empresarial significa siempre ver más allá e intentar cambiar y poder satisfacer las necesidades de las demás personas, ayudar ya sea a la economía, medio ambiente y sociedad. Las empresas saben que siendo socialmente responsables van a generar un impacto positivo en el ambiente y como consecuencia, tener una mejor imagen ante la sociedad.
Bibliografía
 

Responsabilidad social corporativa ¿Cómo podría diseñarse un marco jurídico más eficaz?

Por Alejandra Olay, Doctorando en Derecho
Históricamente los Estados han jugado un rol central en la definición de las reglas que debe seguir la actividad empresarial.[1] Sin embargo, quienes aun piensan que el legislador nacional es capaz de prever, regular y sancionar todas aquellas actividades realizadas por las grandes corporaciones, han quedado atrapados en el paradigma clásico de la soberanía estatal que se rompió hace más de tres décadas cuando la globalización se expandió a cada uno de los espacios de la vida cultural y económica de la sociedad civil.[2]
Con el adviento de nuevas soluciones jurídicas aptas para el nuevo orden económico mundial, tales como la contratación electrónica, la desmaterialización de los títulos de crédito y la deslocalización de las multinacionales, resulta evidente que los actos jurídicos con efectos trasnacionales escapan a la tradicional regulación y verificación por parte de un marco jurídico rígido interno[3].
Adicionalmente, a partir de la caída del comunismo diversos Estados decidieron abrir sus economías al mundo, inició una euforia por celebrar tratados comerciales y las grandes sociedades mercantiles eligieron como anfitriones de su inversión a aquellos países en donde la mano de obra era menos costosa y en donde los vacíos legislativos les exigían un nivel de respeto a los derechos humanos inferior al requerido en sus países de origen.
Tal andamiaje jurídico provocó que los capitales de las multinacionales se concentraran en las economías emergentes con el fin de evadir aquellas normas laborales y ambientales que les representaban costos de producción provocando un dumping social[4] que acabó por modificar el mapa geopolítico mundial.
La pregunta obligada es: ¿Cómo lograr un nivel uniforme de cumplimiento de los estándares de responsabilidad social corporativa (en adelante RSC) a pesar de las desigualdades provocadas  por los vacíos legales de cada sistema?
La respuesta no es simple. A partir de los años 70’s la comunidad internacional ha puesto en marcha varias iniciativas de instrumentos de soft law atinentes a la RSC de las multinacionales. Baste citar el borrador de Voluntary Code of Conduct for Transnational Corporations elaborado por la United Nations Conference on Trade and Development, la Declaration on International Investment and Multinational Enterprises de la Organization on Economic Cooperation and Development, la Tripartite Declaration of Principles Concerning Multinational Enterprises and Social Policy del International Labour Office y el actual Global Compact de United Nations Organization.
Afortunadamente se ha logrado un importante nivel de adhesión “política” a dichos instrumentos por parte de las grandes corporaciones, sin embargo, tal parece ser que la adhesión “real” no ha corrido la misma suerte.[5] Desde luego que el control y verificación del cumplimiento de las normas también ha sido un  largo y sinuoso camino.
La tesis que se sustenta en el presente artículo y que se defenderá en una futura disertación doctoral es que el marco jurídico de la RSC debe ser dual, complementario y colaborativo.
Por una parte, ciertos estándares mínimos deben ser definidos y unificados por la comunidad internacional mediante instrumentos jurídicos de soft law[6], después adoptados nacionalmente a través del legislador interno buscando favorecer su incorporación armonizada en el orden jurídico doméstico y finalmente supervisados en sede nacional. Lo anterior no obsta para que de manera paralela, se adopten códigos voluntarios de conducta al interior de las empresas, atendiendo desde luego, a los mencionados estándares mínimos. En suma, la palabra clave es armonización.
Conclusión: Con motivo de los efectos jurídicos y de facto propiciados por la actividad empresarial en el marco de la globalización, el legislador nacional debe redefinir su papel como operador jurídico y revaluar la importancia de coordinar su trabajo legislativo con las iniciativas de la comunidad internacional.
El capital político que los organismos internacionales han invertido en iniciativas de soft law debe ser aprovechado al máximo con beneficios inmediatos tales como el de suplir las lagunas que el derecho nacional tiene en materia de RSC.

*Alejandra Olay Cheu es doctoranda en Derecho por la Universidad Anáhuac México Sur. Actualmente se encuentra como investigadora invitada en el International Institute for the Unification of Private Law (UNIDROIT). Es también presidente de la Academia Mexicana de Derecho Internacional Privado y Comparado. Puede ser contactada en: aleolay@yahoo.com

[1] Al respecto ver CARY, William M. y GOLDSCHMID, Harvey J., en “Foreword to the Corporate Social Responsibility Symposium: Reflections on Directions en The Hastings Law Journal, vol. 30, p. 1247, HeinOnline-30 Hastings L. J. 1247, 1978-1979.

[2] Se han roto también paradigmas clásicos de la economía. Por ejemplo, según Borgia (infra), conforme a la teoría económica tradicional de Adam Smith, el juego del mercado se fundamenta en la capacidad de adquirir y ser titular de derechos de propiedad sobre bienes con exclusión de terceros. En la nueva economía de redes, se privilegia mas que la exclusión, la integración de la actividad económica en un sistema de relaciones recíprocas e interdependientes en los que se optimizan los esfuerzos colectivos para favorecer el éxito de una sociedad mercantil. Esta es la llamada estrategia win-win.
[3] Consultar BORGIA, Fiammetta, “La soft law come strumento di regolamentazione delle attivitá delle imprese multinazionali” en Diritto del commercio internazionale, vol. aprile-giugno 2010,Italia, Giuffré Editore, p. 311.
[4] El caso más evidente de dumping social es el de las empresas domiciliadas en China, cuyas principales ventajas competitivas han sido la mano de obra barata y el bajísimo costo de protección social de los empleados por parte del empleador.
[5] No se omite mencionar que la opinión pública es uno de los monitores más participativos en el proceso de supervisión de los proyectos de RSC. Por ejemplo, ciertas multinacionales han sido acusadas de bluewashing por haberse adherido a Global Compact sin cumplir realmente con los estándares propuestos por la iniciativa. Consultar NADER, Ralph en: “Corporations and the U.N.’s ‘Bluewash’ The Images”, San Francisco Bay Guardian, disponible en www.commondreams.org/view 091900-103.htm
[6] Consultar las críticas al uso del hard law hechas por ESTRELLA FARIA, Jose Angelo, en “Future Directions on Legal Harmonisation and Law Reform: Stormy Seas or Prosperous Voyage? En Revue de Droit Uniforme, 2009, p. 8 y las ventajas del soft law enunciadas por GABRIEL, Henry en “The advantages of soft law in International Commercial Law: the role of UNIDROIT, UNCITRAL and the Hague Conference” en Brooklyn Journal of International Law, vol. 34, 2009, n. 3, p. 664 et passim.
 
 
Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.