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Un importante tema sobre derechos humanos: la trata de personas
Por Iris Flores (Relaciones Internacionales, generación 2004), Directora de Vinculación Académica de AGAPE
“Hoy pienso que no es fácil salir de un país donde una nación, que cuesta mucho dinero y a veces, hasta la vida.
Pero también sé que nadie migra ni hace cosas por gusto, que las personas nos vamos de nuestros países por necesidad, con ese anhelo de ofrecerles a la familia una mejor vida, viajamos a otros lugares en busca de esas oportunidades que no tenemos en nuestra tierra a pesar de que tengamos que dejar y arriesgar todo”.
Alba, 40 años, guatemalteca.
La lucha para fortalecer el cumplimiento de los derechos humanos es un tema que hoy día está tomando fuerza debido a las grandes violaciones que las personas han sufrido en el mundo, pues no ha sido fácil garantizar los derechos como la salud, la educación, la vivienda y el acceso a una vida digna, y alcanzar los Objetivos del Milenio planteados por la Organización de las Naciones Unidas.
La trata de personas es un fenómeno que incumple con todas las características de los derechos humanos. Es una forma de esclavitud, puede ser con fines de explotación sexual o laboral, e involucra el secuestro, el engaño y la violencia, entre otras cosas. Las víctimas de trata suelen ser reclutadas mediante engaños, como falsas ofertas de trabajo u ofertas engañosas, y son trasladadas hasta el lugar donde son explotadas.
En los lugares de explotación, las víctimas son retenidas por sus captores mediante amenazas, deudas, mentiras, coacción, violencia, y son obligadas a prostituirse o a trabajar en condiciones infrahumanas en fábricas, maquilas, centros nocturnos, y otros.
Los factores que favorecen la presencia de la trata de personas son la pobreza, la marginación, la falta de oportunidad laboral, la violencia contra las mujeres, la discriminación por motivo de género, la globalización, el desempleo, los avances en tecnología y comunicación, la crisis económica, los conflictos armados, el aumento de la delincuencia organizada y el aumento en los movimientos migratorios.
Hoy en día se considera que hay más de 800 mil víctimas de esta forma moderna de esclavitud, convirtiéndose así en una de las actividades más lucrativas seguida del tráfico de drogas y de armas,
De acuerdo a estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2009, 12.3 millones en el mundo de personas fueron obligadas a trabajos forzados, de las que 2.4 millones se catalogaron única y exclusivamente como víctimas de trata. El 55% de éstas son mujeres y niñas, explotadas en 98% de los casos para fines sexuales.
En nuestro país, la trata de personas está adquiriendo una importante relevancia, pues según datos del Departamento de Estado de Estados Unidos, se reportan más de 20,000 víctimas, hombres, mujeres y niños, que es en su mayoría provienen de localidades rurales, donde en su ilusión por mejorar sus condiciones de vida emprenden caminos con destinos tormentosos por la falta de educación y prevención.
Contra la Trata de Personas, AGAPE, es una Asociación Civil mexicana líder en la difusión de temas afines en las redes sociales y se encuentra posicionándose día a día a la agenda gubernamental para poder tener injerencia en la creación de futuras políticas públicas que contribuyan a combatir mejor este problema. Está integrada por personas interesadas no sólo en difundir información y crear conciencia sobre trata de personas y violencia de género, sino también están comprometidas con la investigación responsable y la coordinación de las organizaciones de la sociedad civil relacionadas con la problemática y operar como una herramienta de denuncia social.
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El compromiso que hoy asume el lector de este artículo, tan solo por leerlo,, es conocer que los datos son apenas unos indicadores estimados de este fenómeno, y de lo mucho que podemos y debemos hacer como sociedad. La desigualdad de género, particularidades económicas y socioculturales, donde las características fundamentales de la trata de personas, como la “captación, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación” son una realidad hoy en dìa. Hay que estar informarnos. Hay que estar alertas.
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Equidad de Género en Materia Electoral
Por Germán Rivas Cándano, egresado de la Facultad de Derecho (generación 2010), especialista en Derecho Electoral.
En México, un país que aspira a ser democrático, no tiene cabida la violación de derechos fundamentales y, por tanto, la segregación o discriminación por cuestiones de género. Lo ideal sería que tampoco existieran normas destinadas a regular y proteger los derechos de las mujeres frente a los de los hombres, es más, me gustaría no escribir sobre este tema, porque ello significaría que las mujeres nunca fueron discriminadas y que, si lo fueron, ese daño ya se hubiera reparado.
Sin embargo, a pesar de los importantes intentos y luchas para lograr la igualdad de género a nivel nacional, la realidad muestra que todavía estamos lejos de lograr ese objetivo. Considero que debemos pasar de la retórica de la democracia, a la vigencia real y efectiva de ésta, lo que significa replantear su concepto y tomar en serio su contenido y alcance dentro del Estado Constitucional de Derecho.
Estimo que las diferencias entre el hombre y la mujer no sólo ocurren en la materia electoral y, por ende, su solución no se agota en la mera creación de normas prohibitivas o permisivas, según el caso, a efecto de establecer “cuotas de género” para el acceso a cargos de elección popular, sino en la modificación de todo el ordenamiento jurídico y, por sobre todas las cosas, en las condiciones culturales, educativas y sociológicas de la población.
La perspectiva de género debe ser transversal, el Estado no puede ocuparse de la elegibilidad de las mujeres, si no tiene presente y actúa en consecuencia en los otros ámbitos de la vida de éstas, pues la igualdad de géneros abarca la prevención y eliminación de toda forma de discriminación por ese motivo, así como la promoción de las mismas oportunidades y trato entre hombres y mujeres en todos los ámbitos, el social, el político, el económico y el cultural, por parte de cada uno de los tres poderes y en cada nivel de gobierno.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconoce avances significativos en la participación y representación política de las mujeres en América Latina, particularmente, destaca cambios en la normativa y en las políticas públicas, en el sentido de reconocer el derecho que tienen las mujeres a participar en la vida política en igualdad de condiciones que los hombres.
No obstante ello, dicha Comisión estima que otro grande reto está en no sólo lograr una representación cuantitativa de las mujeres en los puestos e instancias de decisión, sino en lograr una representación cualitativa de sus intereses y de aquellos que beneficien la equidad de género. En mi opinión, esto es lo más importante, quizás podamos obligar a los partidos políticos para que cumplan con las cuotas de género; sin embargo, habría que preguntarnos si las mujeres que accedan al cargo realmente son oídas, es decir, si pueden tomar decisiones o si sólo reciben instrucciones de sus superiores o mandatarios partidistas.
Si bien las estadísticas muestran avances en el campo de la equidad, lo cierto es que aún falta mucho por hacer, los temas de género deben ser, siempre, parte de la agenda urgente de nuestro país, pues como señala el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo: “la igualdad entre los géneros es un prerrequisito del desarrollo y un asunto fundamental de derechos humanos y de justicia social”.
El Estado debe compensar situaciones desfavorables o injustas de un género respecto del otro, con la finalidad de ubicar en planos de igualdad, real y efectiva, a hombres y mujeres; sin embargo, las medidas que emplee el Estado deben ser transitorias, como las cuotas de género, hasta en tanto desaparezca la desigualdad, pues ese tipo de acciones afirmativas llevadas al extremo, contradicen el principio de igualdad y traen como consecuencia actos antidemocráticos, como lo podría ser que un candidato sea postulado por su género, a pesar de que la mayoría prefiriera a otro del género opuesto; que se elijan candidatos con base en su género y no en su preparación, o bien, que mujeres integren fórmulas de representación sin su voluntad, pero con tal de que el partido político cumpla con la cuota de género.
Considero que en materia electoral, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación se ha esmerado en procurar la equidad de género, mediante la resolución de casos paradigmáticos que han fijado importantes precedentes sobre este tema; sin embargo, ello no ha sido suficiente para que la desigualdad de género desaparezca, pues como lo mencioné, la perspectiva de género debe ser abarcar todos los aspectos de la vida de las mujeres.
Si en México no se disminuye la pobreza y se elimina la violencia en contra de las mujeres, se continuará inhibiendo su desarrollo y se les pondrá en una posición de desigualdad y discriminación, truncando su desarrollo, tanto en lo público, como en lo privado, por tanto, además de fomentar el uso de un lenguaje incluyente para construir formas de expresión libres de discriminación por género, es necesario establecer un mecanismo que dé seguimiento a la labor de los poderes legislativos locales y federal, de manera que se evalúe periódicamente la eficacia de las normas promulgadas con el fin de tutelar los derechos de las mujeres, es decir, que se analice si las leyes emitidas para lograr la igualdad entre el hombre y la mujer están siendo aplicadas y, en su caso, cuáles son los resultados de dicha aplicación.
¿Elegir el bien o elegir bien?
Víctor Rivas Calderón, Profesor de la Facultad de Filosofía
“Y tú, si no eres Sócrates, debes vivir queriendo ser Sócrates”
Epicteto
Es conocido que los primeros estudiosos de las mejores formas de gobierno fueron Platón y Aristóteles, en el siglo V y IV a. C. Y coincidieron, entre no muchas otras cosas, en que la democracia no era la mejor de las formas. Con los años, esta idea declinó a “la democracia es la peor manera de gobernar”.
En realidad, es así:
“Extranjero- Por lo tanto, a quienes participan en todos estos regímenes políticos [democracia], excepción hecha del individuo que posee la ciencia, hay que excluirlos, dado que no son políticos sino sediciosos y, puesto que presiden las más grandes fantasmagorías, son ellos mismos fantasmas y, por ser los más grandes imitadores y embaucadores, son los más grandes sofistas de entre los sofistas”.
Los tiempos son distintos. El ideal panhelénico era lo que corría en la grey política de la ciudad más importante de la época. La liga marítima ateniense controlaba el comercio y las fronteras. Atenas era una perla –bajo la amenaza constante de Persia-, un brillo que cobraba más esplendor con el acontecer bélico, comercial e intelectual. Los griegos de entonces, apegados a la religión Órfica, comprendían la realidad de un modo trágico. No se entienda con esto que era una vida deprimente, tirada al drama y al llanto. Trágico porque seguían el designio del destino, escrito por los dioses. Si con esa vara regían su vida, con esa lupa veían también la política. Por tanto, era de esperarse que siguieran los mandatos del gobierno, que no los cuestionaran –porque quien cuestionara, quizá podría beber cicuta-. Poder, riqueza, fascinación por el desenfreno, la concupiscencia, son características que iban ligadas al mundo político. Todo lo que significara penuria, pequeñez, moderación, prudencia, resultaba exclusivo de los pobres de espíritu. Por tanto, el ciudadano podía hacer y deshacer en tanto obedeciera las leyes de la polis. Para Isócrates, político destacado contemporáneo de Sócrates y Platón, la polis o colectividad social, corrompe el pensamiento y la manera de expresarse de sus ciudadanos.
Los ciudadanos eran gobernados por los políticos, lo cual no es nada extraño. Sócrates, el viejo maestro, recomendaba a sus discípulos practicar el autodominio[1] –autarquía, es decir, domino de sí mismo-. Sólo así, el ejercicio de la libertad sería excelente, eficiente. Tenemos entonces un concepto más amplio y útil para estos tiempos. La libertad es autodominio. Un ser humano es libre en la medida en la que se conoce –ya sugería Sócrates al enunciar la inscripción en el templo délfico de Apolo: “conócete a ti mismo”-. Cuando uno se conoce a sí mismo lo suficiente para poder elegir, es cuando está listo para profundizar y avanzar en la complejidad de las disyuntivas de la vida.
Elegir es discriminar, y esto es, decidir. Preferir, decantarse por un lado que por otro, por una cosa que por otra, por un gobierno que por otro. La democracia actual tiene una severa crisis. Los hombres de hoy no sabemos elegir, y es porque no nos conocemos a nosotros mismos. Pero si iniciamos la introspección, la reflexión, podremos tener luz.
Nuestro país está en período de elecciones presidenciales. Es nuestro deber conocer lo que queremos, conocer lo que nos ofrecen, y si no nos lo presentan, es nuestro deber exigirlo o indagarlo. Cuanto más conozcamos, más libres de elegir seremos. Así que la elección depende de cada uno. La razón es buena compañera para saber elegir lo que la voluntad nos ofrece. La libertad será completa si tendemos hacia el bien común y no nos esclavizamos al bien particular. Un hombre es libre si, y solo si, se conoce, se domina y busca el bien común.
Sócrates, a pesar de considerar como injusto su castigo, decidió, eligió seguirlo porque el bien común así lo demandaba. “Busquemos el bien común”, sigamos su ejemplo; elegir el bien es elegir bien.
Una salida al problema del narco
Por Valeria López, coordinadora de la Anáhuac Sur en Derechos Humanos, para el diario La Razón
Reviso a vuelo de águila los titulares de los periódicos del día y encuentro una triste constante: los ciudadanos no están satisfechos con las respuestas del sistema económico del siglo XXI. Hay una generación de habitantes del mundo —jóvenes entre los veinte y los cuarenta— quienes no han encontrado ni oportunidades ni caminos para hacer su vida.
Y eso es, precisamente, lo que ha llevado al mundo a la coyuntura actual; la violencia se asoma a la primera provocación, con distintos ropajes, pero siempre como signo del fracaso del modelo político y económico de nuestros días.
Así, en la primavera de 2012, en el mundo hay indignados por doquier: desde los perroflautas de la Plaza del Sol, pasando por el movimiento de Javier Sicilia, hasta los gringos que tomaron Wall Street y los alumnos del movimiento #yosoy132.
El reclamo es uno y el mismo: condiciones políticas y económicas para hacer la vida.
Y por oportunidades me refiero a un espacio político pacífico y estable en donde hacer la vida; pienso, también, en campo laboral justamente remunerado porque es tan inhumano no tener empleo como tener dos o más para sobrellevar la vida.
Me parece que los indignados del mundo piden autorrespeto, y son varias las condiciones económicas que es necesario ajustar para lograrlo; frenar la voracidad del mercado, reajustar las leyes hacendarias, en una palabra: justicia y trato entre iguales.
Porque, aunque duela decirlo, la paz social depende en buena medida de la prosperidad y de la libertad de los ciudadanos.
Por ello, finalizar la guerra contra el narco en México implica un replanteamiento económico que permita a los jóvenes de los poblados más abandonados —Sombrerete o cualquier otro— poder hacer su vida.
Alguno jóvenes mexicanos no se indignaron sino que se corrompieron, pues su situación era más de-sesperada que la de los jóvenes españoles o estadounidenses. Los niños mexicanos que se unieron al narco tenían menos protecciones del Estado en donde aliviar su miseria.
Hoy, me complace ver que los “indignados mexicanos” del movimiento #yosoy132 tienen esperanza en el replanteamiento del modelo político mexicano.
La tinta del modelo político y económico de la década pasada se agota junto con la paciencia de los ciudadanos. Los días anuncian el nacimiento de un nuevo paradigma económico; el gobierno de Obama, el de Rajoy y el del próximo Presidente de México tienen el compromiso histórico de crear un futuro sólido para sus ciudadanos; ojalá que no hayan pasado, ya, los mejores años.
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Menos educación, menos futuro
Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos, para el diario La Razón
La crisis económica española está en el punto más álgido. Los ciudadanos tienen el agua al cuello, pues primero llegaron los recortes a la salud y ahora es la educación.
Se trata de las fibras más sensibles de todas las sociedades: todos queremos y necesitamos estar sanos; todos deseamos educación para nosotros y para nuestros hijos.
Pareciera que la crisis económica ha cauterizado el presente y amputado el futuro. Los españoles han salido a la calle a exigir derechos fundamentales, ganados a base de esfuerzo y de un proyecto compartido de nación.
El nivel educativo español cubría la expectativas de sus ciudadanos; y aunque había puntos que mejorar, en términos generales la educación española era buena.
Pero en términos educativos se puede ser todo excepto ingenuo. El análisis del poliedro, que es la educación conjunta, tiene varias aristas: por una parte, el presupuesto efectivo que tienen las escuelas para infraestructura y mantenimiento; el salario de los docentes; la calidad de los maestros; el nivel de los estudiantes. Y muchos más.
El estancamiento de la educación en México pasa por todas estas aristas, pero opacadas por la sombra de Elba Esther Gordillo, quien se ha convertido en nuestro villano favorito.
Nada más injusto para la educación mexicana, pues el discurso se enfoca en descalificaciones personales cuando puntos que realmente importan se dejan de lado.
Si bien es cierto que la figura de la líder es controvertida, tampoco vale perder de vista la responsabilidad de todos los demás actores: desde los secretarios de Estado hasta los alumnos y padres.
Lo he dicho antes, es difícil esperar grandes resultados educativos cuando la cabeza de la Secretaría de Educación escribe libros de autoayuda. El brillo que dejó Vasconcelos está fundado en la calidad intelectual y en su producción filosófica.
Prefiero, siempre y sin dudas, un filósofo frente a un motivador. Y también estoy segura de que en la comunidad filosófica nacional hay candidatos sobradamente calificados que harían mucho por la educación de este país. Con Elba Esther e, incluso, a pesar de ella.
Así, el recorte presupuestal a la educación española es un golpe duro y celebro la unidad presentada por todos los involucrados: sindicatos, padres de familia, alumnos de todos los niveles.
Mariano Rajoy acaba de renunciar a la reelección. Reducir el presupuesto de educación de un país es cortarle el futuro. Y nadie, ni el más ideologizado de los votantes, estaría dispuesto a perpetuar en el poder a quien ha hipotecado el futuro de la nación.
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Zona Euro 2.0
Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón
Las condiciones económicas de Europa continúan en tensión: Grecia, España, Italia, Portugal están sometidos al gobierno de Merkel, quien con la tradicional dureza alemana no ha cedido a las necesidades de los países. La Merkel acierta y se equivoca.
Acierta en la necesidad de hacer recortes y controlar los gastos de los países que durante los últimos años han vivido a expensas de la chequera de la zona euro. Las economías deben mejorar sus resultados.
Pero se equivoca cuando propone un plan de austeridad total. Hierra, pues la idea de la Unión Europa implicaba la convivencia igualitaria entre los países miembros. Merkel cree que por ser la dueña de los euros es la jefa y parece que no le importa ahorcar, por ejemplo, a los 5.6 millones de españoles desempleados.
En ese sentido, la victoria de Hollande no podía ser más oportuna, pues tan sólo el sonido de sus pasos ha sido un contrapeso al Pacto de Estabilidad. Por ello, celebro el respiro que recibió la nación española, pues Bruselas le ha dado hasta 2014 para reducir el déficit.
No pienso que las exigencias sean absurdas sino que las crisis hay que amortizarlas. En efecto, España debe reducir su déficit, pero puede hacerlo a mediano plazo y, con ello, inyectar una bocanada de esperanza a sus ciudadanos.
Dicho de otra manera, para crecer hay que invertir. Y esto es verdad tanto para las personas como para las empresas o los países. Es muy poco realista esperar lo contrario.
Las crisis económicas son recurrentes y, por ello, hay que estar atentos, prevenidos y preparados tanto para poder sortearlas como para poder capitalizarlas a favor. Crisis no sólo es riesgo sino, sobre todo, oportunidad.
Si España inicia una política de austeridad moderada y la balancea con sanas inversiones de crecimiento podrá abandonar el escollo.
Esta crisis puede ser el momentum que la zona euro necesitaba para homologar los sistemas fiscales y financieros, pues gran parte de este desequilibrio tiene el mismo sentido que la película Lost in Translation…
Este no es el fin de la zona euro sino el inicio de un nuevo modelo económico que pasará por grandes reformas, pero que de mantener el espíritu fundacional será benéfico para el continente entero.
El Estado no puede olvidar que lo primero es el bienestar de los ciudadanos; y los españoles de a pie ya han sufrido lo suficiente. El índice de suicidios ha aumentado casi proporcionalmente a la reducción de los beneficios sociales. Hay algo que está mal en la política de austeridad total. Europa está a tiempo de corregirlo.
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El círculo vicioso de la democracia y la violencia
Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón.
Los mexicanos sabemos que la violencia en nuestro país es la más cruel y sanguinaria de los últimos cien años. Hace tiempo que nos hemos despertado con noticias que dan cuenta de la inseguridad que hay en el país: desde las fosas de San Fernando hasta los descuartizados de Cadereyta, todos ellos suman una cifra más a los incontables desaparecidos y los 60 mil muertos que nos dejó el calderonismo.
Pero, ¿a Latinoamérica le va mejor? Hace apenas unos días, Latinobarómetro publicó los resultados 2012 sobre violencia en Latinoamérica y los resultados son ensombrecedores: Latinoamérica es la zona más violenta y desigual del mundo.
Aquí algunos datos. Para quienes todavía creen en el sueño boricua, que tanto ha denostado Foreign Affaires, las cifras son poco favorecedoras: cinco de los 10 países más desiguales del mundo están en América, entre ellos Brasil.
En América Latina el 20 por ciento más rico de la población tiene el 57.8 por ciento del ingreso. Al mismo tiempo, tenemos el 9 por ciento de la población del mundo y el 27 por ciento de los homicidios y 10 de los 20 países con mayores tasas de homicidios del mundo son Latinoamericanos.
Los ciudadanos mexicanos perciben que su país es altamente peligroso y lo colocan como el cuarto país más peligroso de la región.
Y aunque la pobreza ha disminuido, la desigualdad y la violencia han aumentado.
Así las cosas, la construcción de la democracia se vuelve una empresa que nació quebrada: no es posible consolidar la igualdad y la libertad —promesas democráticas— sin un mínimo de paz social que permita la convivencia entre los ciudadanos.
Y, por ende, la reducción de la violencia tampoco parece tener fin, pues sin un gobierno legal y legítimo, fuerte, que pueda hacer frente a los problemas de seguridad no es posible alejarse de la violencia.
En este preciso momento histórico no alcanzo a ver cuál de ellos es la causa y cuál es el efecto. No sé si la violencia en México se desató por causa de malos gobiernos, si hemos tenido malos gobiernos a causa de la violencia o si, en realidad, son inseparables y querer dividirlos es más una quimérica epistémica que una realidad política.
De lo que estoy segura es que la opción del silencio, la complicidad, no es benéfica para la nación. La democracia mexicana está en riesgo por la violencia.
Y que nos hayamos acostumbrado a este clima no significa que sea una manera buena de vivir: la violencia que ha sufrido esta generación de mexicanos es inhumana y hemos de esforzarnos por erradicarla, lo más pronto posible.
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Por qué México no crece
Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón.
El economista Paul Krugman se encuentra en México y no ha dudado en señalar las causas por las que nuestro país no despega: violencia y educación.
Por si fuera poco, la pobreza aumenta en el mundo. Aquí unos datos.
Desde 2008 la diferencia entre ricos y pobres se ha disparado y no hay alternativas a la vista.
El 75 por ciento de los ingresos de un hogar vienen del salario. Así, el 10 por ciento más pudiente de la población gana como promedio 9.6 veces más que el 10 por ciento más desfavorecido.
Los ricos no se avergüenzan de sus excesos mientras que los pobres lo único que ven aumentar es su miseria. La vida de las personas cambiaría considerablemente si se agregara un cero a su ingreso mensual o, al menos, hubiera programas sociales de calidad.
Además de las oportunidades de educación, salud y empleo, es necesario repensar el estilo de vida; mientras los sueños sociales de las clases que son capaces de reactivar la economía se traduzcan en idílicos romances de estilo y derroche, será difícil que el capital social se oriente hacia programas que efectivamente reduzcan la pobreza. La brecha entre los ricos y los pobres ha aumentado treinta veces en la última década.
En México, las cosas no van mejor. Los ricos mexicanos —legales o ilegales— han visto crecer sus fortunas a costa de la vida y los sueños del resto de sus compatriotas. Y las fuerzas del gobierno no dan para detener ni a unos ni a otros.
Por ello, no sorprende que sea precisamente nuestro país el modelo emblemático que propone Terry Eagleton en el libro Por qué Marx tenía razón (Península, 2011).
Reducir el índice de pobreza y del desempleo presupone disminuir otro índice fundamental: el del egoísmo y el de la ambición política. Reclama creatividad y compromiso.
Además, seamos claros, la pobreza se combate principalmente con empleo. Y para ello es necesario que el país se encuentre en condiciones de paz y que los ciudadanos tengan un buen nivel de educación.
En ese sentido, Krugman fue taxativo cuando dijo que no habla de la educación universitaria sino de la básica: que los niños mexicanos tengan las habilidades de pensamiento necesarias para hacerse de un camino en la vida.
Leer, aprender, comprender, criticar pero en paz. Esa es la fórmula que dejó el Premio Nobel para nuestro país.
Que haya personas capacitadas y proyectos qué trabajar, que haya futuro, que haya patria.
Los candidatos deberían hacer propuestas específicas y novedosas en las que cambien la tríada de la miseria por la trifecta ganadora: que México sea el gran país que puede ser.
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No ceder ante el terror
Por Valeria López, Coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón
En el origen del pacto social se encuentra el tema de la violencia. Como quería Hobbes, cedemos ciertas libertades para obtener ciertas seguridades. La primera, la vida.
Por ello los casos de violencia dirigida afectan tanto la estabilidad social. Más aún, dañan la cohesión social y lastiman —profundamente— a la sociedad.
El ataque de ayer a la escuela judía en Toulouse es inadmisible. No hay motivo alguno que justifique la violencia en contra de los niños; mucho menos la violencia por convicciones religiosas.
La primera libertad es la de conciencia y habremos de defenderla por todas las vías.
La escuela, el lugar de nuestros recuerdos seguros de la infancia, se ha convertido en un punto de debilidad que aprovechan los terroristas; ya para secuestrar, ya para asesinar. Sólo hay un adjetivo para describir esto: abominable.
Pero coincido con Sarkozy: el Estado no puede ceder frente al terror. Y esto reclama un impecable ejercicio de búsqueda y deslinde de responsabilidades. Como cualquier ciudadano espero la dureza de la ley y la justicia del Estado para encontrar a los culpables, castigarlos y detener —definitivamente— este modus operandi que tanto daño hace a las familias, a las comunidades.
El gobierno mexicano no ha terminado de entender que gran parte del reclamo social frente a la guerra contra el narco se refiere a las víctimas colaterales.
No es creíble pensar que haya 60 mil sicarios.
Y no es posible perder de vista que todos ellos —delincuentes y no delincuentes— son miembros de una familia cuyo deceso representa una pérdida para un grupo.
La muerte de los caídos en la guerra contra el narco es nuclear —pues afecta a familias implicadas o no con el crimen organizado— y expansiva —pues siempre daña a alguien más.
Y así como los ciudadanos franceses confían y esperan que el Estado responda con eficacia frente a la muerte de los niños y el profesor del colegio Ozar Hatorah, los mexicanos necesitamos volver a creer en nuestro Estado.
Calderón no ha cedido frente al terror, pero tampoco ha logrado contundencia en su lucha. Pareciera que apuesta para perder.
La credibilidad del régimen calderonista —que nació con bastantes cuestionamientos— pende de un hilo desgarrado: o la estrategia da frutos o se condena al fracaso histórico.
El fantasma de la violencia afecta tanto el clima electoral francés como el mexicano. Lo sabemos todos. Es indispensable tener previstos escenarios difíciles el día de las elecciones; que el Estado sea eficiente —al menos— en salvaguardar la democracia.
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Se cocina el G-20
Por Valeria López, coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos para el diario La Razón.
Este fin de semana se reúnen en México importantes personalidades de la política mundial para sugerir los temas que el G20 habrá de abordar en la reunión del próximo Junio.
Estarán Felipe González –expresidente de España-, Fernando Henrique Cardoso –expresidente de Brasil-, Francis Fukuyama –filósofo de talla internacional-, Tony Blair –exprimer ministro del Reino Unido-, entre otros.
Me congratulo por la presencia del expresidente Zedillo quien conoce a México desde las entrañas del poder: extraordinario economista, demócrata y prestigiado analista internacional. Su talento sumará a favor de México en la reunión.
Han sido convocados por el Instituto Nicolas Berggruen –organización independiente y no-partidista, un “think tank” y consultoría dedicada al estudio comparativo y diseño de sistemas de gestión adaptados al siglo 21.
Así, se reunirán con las más altas personalidades mexicanas: Carlos Fuentes, Carlos Slim, Manuel Arango, Andrés Manuel López Obrador, Josefina Vázquez Mota, Enrique Peña Nieto, Gabriel Quadri y el Presidente Calderón.
Políticos, intelectuales, candidatos, todos tienen algo que oír y que decir a los líderes más importantes de nuestros días. La tan alicaída política exterior mexicana podría recuperar un poco de vuelo si aprovecha esta oportunidad.
Hay dos coyunturas por las que esta reunión puede ser benéfica para nuestra política internacional; la primera, el anunciado declive económico que presenta la economía de Brasil; hay que decirlo, los días de Lula ya pasaron, la borrachera de éxito se acabó. No en vano Foreign Affairs insiste en este número sobre los indicadores de la inminente reducción económica por la que atraviesa la admnistración de Dilma Roussef.
Así, se abre una oportunidad internacional para recuperar el liderazgo de la zona.
La segunda, el cambio presidencial en México. En menos de dos meses, los mexicanos tendremos un nuevo presidente y esto hace que las miradas del mundo volteén con nuevos ánimos hacia nuestro país.
Para refrescar la imagen internacional de México es necesario que en esta reunión el país se posicione como un interlocutor, un mediador, y un creador de la agenda internacional.
Así, lo que logre la Cancillería con estas reuniones será en beneficio del próximo Presidente pero, sobretodo, del país.
La catorceava economía del mundo tiene todas las condiciones para despegar y crecer tanto como sus ciudadanos se merecen. Por ello, la buena labor política nacional e internacional es indispensable para maniobrar a favor de los ciudadanos de a pie.
