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Archivo para la Categoría "Arquitectura"

El origen del diseño industrial

Por Jorge Vázquez del Mercado, Director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

El origen del concepto de Diseño Industrial, viene con la Revolución (Industrial) que tuvo lugar en Inglaterra a mediados del S.XVIII, cuando se introdujeron las primeras máquinas. La disciplina como tal nace a finales del S.XIX con el movimiento británico Arts and Crafts que en realidad cuestionaba y criticaba la fabricación industrializada y la pobreza de la producción de esos objetos cotidianos de la sociedad, caracterizados por la impersonalidad de las máquinas que los generaban. Creo sin embargo, que la disciplina del Diseño Industrial como la entendemos hoy –con perspectiva desde la arquitectura, claro- se consolida en la Bauhaus, que fue la escuela de artesanía, diseño, arte y arquitectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) y cerrada por las autoridades prusianas (en manos del partido nazi) en el año 1933. La Bauhaus produjo gran diversidad de objetos, como los famosos muebles tubulares cromados Marcel Breuer (la silla Vassily sea acaso la más famosa), además de lámparas, vajillas, y accesorios de diversos autores que se convirtieron en clásicos todos, atemporales del diseño, eternos.

Después de la segunda guerra mundial destacaron (muchos) otros países como superpotencias de esta disciplina, tales como Finlandia con Alvar Aalto (el gran arquitecto finlandés que diseñó para sus obras mobiliario en madera, lámparas, tejidos y objetos de cristal) y Tapio Wirkkala (monumental diseñador-escultor con muchísima obra en cristal y madera laminada principalmente), o Dinamarca, con Arne Jacobsen y Eero Saarinen, ambos arquitectos daneses también famosísimos que diseñaron las sillas “Swan” y “Tulip” respectivamente, entre muchísimas otras piezas y edificios memorables. Los más importantes arquitectos de la modernidad siempre se identifican con piezas de mobiliario que hoy vemos como clásicos. Disculpando las inevitables omisiones… Mies Van der Rohe, produjo el mobiliario “Barcelona” para el pabellón alemán de la Feria mundial de Barcelona celebrada en 1929, Le Corbusier produjo con la/su gran diseñadora Charlotte Perriand, los famosos Chaise-Longue o los Grand Confort LC Club Chair en 1928. Jean Prouvé en la década de los 30 saca numerosos muebles y sistemas de búsqueda con acero y madera, Eileen Gray, diseñadora interiorista y arquitecta irlandesa diseña la famosísima primera “mesita de noche ajustable”, también en tubular cromado, Charles y Ray Eames en Estados Unidos hicieron lo propio, o Gio Ponti, otro favorito, italiano en este caso, produjo arquitectura, diseño industrial y de interiores reconocibles en la Villa Plancharte, mejor conocida como “El Cerrito”, en Caracas Venezuela, una obra maestra también Nacida en Cuba y formada en Paris, Clara Porset es considerada gloria y pionera del diseño industrial en México. En sus ensayos “Arte en la industria” y “¿Qué es el diseño?” contagia la posibilidad del gusto “industrializado”: “Vuelve a hacerse posible el viejo hábito griego de convivir con formas bellas a la vez que útiles, y de tenerlas para todo. Esto, porque el arte ha entrado en la industria.” Si esto es en 1949, daría la impresión de que en el siglo XX se diseñó todo….

El diseño industrial se profesionalizó en México convirtiéndose en licenciatura a finales de los años 60´s en la UNAM, y el campo de trabajo se localizó primero en el diseño de objetos útiles, accesorios, mobiliario –doméstico, de trabajo o urbano, museografía, y en una disciplina que a través de la especialización se ha convertido –porqué no- en un apoyo ya insustituible para la arquitectura: cocinas, ventanas, herrajes, lámparas, closets y/o carpinterías inclusive. Si los arquitectos somos diseñadores de formación, ciertamente, el diseño industrial nos ha permitido ver horizontes mucho más lejanos para la mejor forma de vida que entendemos desde el espacio habitable.

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Arquitectura y diseño

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el Diario 24 Horas.

Hace 20 años la carrera de Diseño Gráfico todavía era pequeña, “menor”, y compartía las primeras materias en tronco común con nosotros. Nos parecía algo ligera quizás porque suponíamos que solo trabajaban en “2D”; la cursaban más bien mujeres y nos daba la impresión equivocada de ser una carrera “mientras me caso”. Hoy es una licenciatura mayor que se ha consolidado mucho diversificándose en cantidad de pre-especialidades, en Industrial –“3D”-, y en muchísimas otras especialidades como Moda, Textil, Editorial o de Interiores, que en teoría es la más cercana a Arquitectura. En la Práctica todas son igual de cercanas y complementarias a nuestra disciplina. El diseño, lejos de ser una disciplina menor, es un oficio mayor y por demás fascinante, intrínseco a la vida…y desde luego a la arquitectura. Habiendo sido hijo de un gran publicista, siempre he tenido debilidad por la composición, las tipografías y todo el buen gusto (y el pésimo también) que puede encontrarse en la publicad de cualquier medio, género y escala. Comunicación, Diseño y Mercadotecnia son carreras afines por lo mismo, y están amalgamadas por la Filosofía y la Lingüística sin duda. La palabra diseño contiene un ingrediente muy fuerte de anticipación. Viene de “de-signio” que supone dar nombre o signo a algo y presupone algo “por venir”.

 

El primer diseñador que conocí “conscientemente” fue Massimo Vignelly a través de los libros de Richard Meier (obligatorios para cualquier profesional y aficionado a la arquitectura), que en absoluta congruencia con la obra arquitectónica que muestran, están impecablemente diseñados. La composición y la elegancia de las tipografías de Vignelli atrapan la atención inmediatamente –si por ejemplo recuerdan los logotipos de Knoll o de Benetton comprenderán la alusión-, se trata de un monumental diseñador gráfico, multi-premiado, que también ha incursionado en Industrial y en Interiores con muchísimo éxito. “Me gusta que el diseño sea semánticamente correcto, sintácticamente consistente, pragmáticamente comprensible. Me gusta que sea visualmente poderoso, intelectualmente elegante, y sobre todo, que perdure: atemporal.”

 

Lance Wayman es un diseñador americano que merece especial atención para México. Su entrada a nuestro país fue cuando ganó el concurso para el diseño del logotipo y la imagen de los juegos olímpicos de México 68, y de allí hizo diseños tan conocidos y propios (de nosotros) como los logotipos del Hotel Camino Real, el del Metro de la Cd. De México junto con los símbolos de sus estaciones, el del mundial de fútbol México 70, el “Chapulín” del Hotel Presidente Chapultepec (la Delegación Miguel Hidalgo lo podría recuperar en su versión “frontal”, porqué no…), el logotipo de la Central de Abastos, el del Museo Marco de Monterrey, o el del Papalote Museo del Niño, por mencionar solo algunos. Lo escuché hace un par de años en una conferencia magistral en el Museo Papalote y confirmó –sorpresivamente proviniendo del extranjero- que no había que voltear tanto a otros países e importar sistemáticamente…”si aquí se tiene todo”. Si bien puede ser cuestionable desde la perspectiva de la globalización, tanto el diseño como la arquitectura pueden tener identidad propia sobre todo en lo que toca a lugar, al territorio y a la gran responsabilidad social implícita en tanto servicio profesional. El trabajo de Wyman de cualquier manera obliga a recordar al Arq. Pedro Ramírez Vázquez, impulsor del movimiento estético y olímpico del 68, si se vale el término, así como al Arq. Eduardo Terrazas o a Fray Gabriel Chávez de la Mora, gran arquitecto, fraile y diseñador múltiple (tiene su propia tipografía además de cantidad de objetos y piezas del mejor Arte Sacro) que iniciara en esa época los Talleres Emaús que produjeron las medallas que se entregaron a los atletas en dicha olimpiada.

 

Punto y aparte, sumergido en esta reflexión (buscando un buen café) en la Colonia Condesa recuerdo un lugar que viene a cuento por el diseño que incorpora en su propuesta arquitectónica y gráfica: “Chiquitito” en Av. Alfonso Reyes 232…Aquí mi propina con esta recomendación si el espacio me lo permite. Muchas gracias!

 

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Panorama arquitectónico diverso

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas

Un importante número de conferencias, charlas, premios y eventos acontecidos sólo en la semana pasada, motivan la reflexión de hoy a manera de reseña que esboza un panorama arquitectónico diverso e interesante.

El pasado miércoles 19 (en el ciclo de conferencias de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac México Sur) el Arq. Francisco Martín del Campo presentó el proyecto denominado “Garden Santa Fe” (Arquitectoma con KMD Architects), un centro comercial subterráneo, emplazado en un terreno que constituía más bien un jardín residual, y cuya mayor cualidad será –sin duda- la incorporación de un parque que potenciará el uso peatonal de la zona conocida como Centro de Ciudad. Los errores de planeación de Santa Fe en su origen y la falta de espacios públicos de escala humana (pocos caminamos por allí), explican cómo esta intervención podría convertirse en un ejemplo de contribución al desarrollo de la ciudad a partir de un proyecto inmobiliario de calidad.

El mismo miércoles por la noche se entregó la Medalla Bellas Artes al Arq. Teodoro González de León en el Museo Rufino Tamayo, una de sus obras emblemáticas recientemente re-abierta al público. Los reconocimientos a González de León siempre serán una magnífica noticia por la importancia de su obra y pensamiento en la cultura de México: una arquitectura que abona al desarrollo de la ciudad con la visión que articula sostenidamente fondo y forma en su particular exploración plástica. “La arquitectura es arte porque cuando está bien hecha, emociona”.

“Arquitectura en Rosa” fue el nombre de la primera Jornada de Arquitectura que tuvimos (el pasado jueves 20) en colaboración con “ENADII” Encuentro Nacional de Arquitectura, Diseño de Interiores e Industrial. 4 Conferencias memorables empaquetadas en el siguiente orden:

Gerardo Salinas, socio de Rojkind Arquitectos presentó con ingenio un recorrido de su vida profesional, una estadística de la participación de la mujer en la arquitectura hoy, y una semblanza del despacho a través de algunas de sus obras más importantes -espectaculares todas-, destacándose quizás la de la Cineteca Nacional por la velocidad con la que han tenido que responder al encargo del Conaculta.

Paola Calzada, de Paola Calzada Arquitectos, es una firma joven y prometedora en el campo profesional de la arquitectura de interiores. Presentó una cuidadosa selección de su trabajo en la que cada proyecto se multiplica por un diverso número de subespecialidades de calidad indiscutible: mobiliario, iluminación tapetes y accesorios, además de la producción arquitectónica.

Gabriela Carrillo, de Taller de Arquitectura Mauricio Rocha + Gabriela Carrillo, presentó una selección de obras y proyectos diversa en género y escala, cargada de contenido con un discurso traducido en mesura, racionalidad y refinamiento formal de la muestra en su conjunto. Desde la inteligente recuperación de un barrio en Cuajimalpa hasta sutiles intervenciones en paisajes aún desiertos, la espléndida conferencia culminó con la presentación del proyecto del Museo del Cine, también dentro del fast-track del Conaculta para la Cineteca Nacional.

Y Verónica Arcos, del joven despacho chileno VAA, dictó una charla con una aproximación amena y novedosa, desde una arquitectura que responde con análisis geométricos a los distintos encargos que se le han presentado. El video de la instalación de un globo que reacciona como un pulmón al paso del metro de Nueva York o la “Casa de Todos” en Chile dejaron grato sabor de boca de esta primera Jornada de Arquitectura.

La presentación de la Revista Artes de México dedicada a Carlos Mijares, el pasado sábado en su emblemática Christ Church de las Lomas de Chapultepec, fue el postre del banquete. Presentaron lujosamente: Fernando González Gortázar, Xavier Guzmán Urbiola, Aurelio Nuño, y Alberto Ruy Sánchez.

Aquí mi agradecimiento con especial enhorabuena.

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Ideario de los Arquitectos Mexicanos (I)

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

El pasado 6 de septiembre se llevó a cabo en Bellas Artes la presentación del “Ideario de los Arquitectos Mexicanos” de Ramón Vargas Salguero y J. Victor Arias Montes. Un libro en tres tomos que nace imprescindible para cualquier arquitecto, toda vez que se trata de una recopilación diversa de artículos y ensayos producidos por arquitectos que reflejan con gran precisión el pensamiento en torno a nuestra profesión, acotado a un período que va desde mediados del siglo XIX hasta mediados del XX; poco más de 100 años. Un valioso documento historiográfico.

Además de los autores y de los presidentes de la Academia Nacional de Arquitectura y del Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México, en el presídium comentaron la obra con erudición el Dr. Xavier Cortés Rocha, el Dr. Xavier de Anda Alanís, y el Dr. Alberto González Pozo, con una acertada reflexión final del Arq. Antonio Toca: “…la crítica, las ideas y la reflexión anticiparon movimientos y edificios. Los textos anticipan a las obras además de servir para explicarlas. El crítico puede anticipar el espíritu de la época y su tarea puede ser creativa…”

El Tomo I subtitulado Los precursores presenta como texto inicial el Plan de Estudios para las carreras de Arquitecto, Ingeniero, Agrimensor y Maestro de Obras, en la Academia de Nobles Artes de San Carlos (1857) con una selección de la Ley Orgánica de la Instrucción Pública en el distrito Federal (1868), que muestra perfectamente cómo se formaban (en cuanto a asignaturas y pedagogía) los arquitectos de la segunda mitad del XIX. Seguidamente el artículo Sobre la necesidad de un estilo moderno de arquitectura (1869) de Manuel Gargollo y Parra, pone de manifiesto tanto el deseo de un estilo nuevo y nacional apropiado a nuestro país, como un lúcido análisis de la ingeniería y la arquitectura como disciplinas vinculadas que avizora la dilatada discusión futura: “ciencia y/o arte”.

Estudios estéticos (1890), artículos de cierto autor que firmaba “Liber-Varo” mayormente en el diario El Nacional. Exposición general de algunas de mis ideas sobre la moderna teoría científica del Arte (Selección) (1894), de Manuel Torres Torija, Las Bellas Artes en México en los últimos veinte años (1898) de Manuel G. Revilla, Apuntes de órdenes clásicos y composición de arquitectura (Selección) (1898) de Jesús Galindo y Villa, Bellas Artes. Arquitectura I-II (1899) de Carlos Herrera, La arquitectura y la arqueología (1899) de Luis Salazar, Arqueología y arquitectura mexicanas (1899) de Tepoztecaconetzin Calquetzani – Francisco M. Rodríguez, El Palacio Legislativo Federal (1900) de Antonio Rivas Mercado (espléndido texto en el que vienen los pormenores del famoso concurso, también citado en esta columna el pasado 27 de enero). El desarrollo de la arquitectura en México (1900) un discurso de Nicolás Mariscal (quien fundó la importante revista “El Arte y la Ciencia” en 1899, que sirvió de fuente de muchos textos seleccionados en la publicación del Ideario), Proyecto de plan de estudios para la enseñanza de la Arquitectura en México (1902) de Nicolás Mariscal y Samuel Chávez, Arquitectura de paisaje (1905) de Leopoldo Salazar, El ideal de la arquitectura moderna (1907) de Manuel Torres Torija, Consideraciones acerca de la arquitectura doméstica (1907) de Jesús T Acevedo y por último La patria y la arquitectura nacional (Selección) (1913-1916) una serie de resúmenes de Conferencias impartidas en la Casa de la Universidad Popular Mexicana por Federico Mariscal.

El libro (refiriéndome a los tres tomos) viene presentado por Consuelo Sáizar, Presidenta del Conaculta, por Teresa Vicencio Álvarez, Directora General del INBA, por Jorge Tamés y Batta, Director de la Facultad de Arquitectura de la UNAM y prologado (aquí sí en cada uno de los tres tomos) por Ramón Vargas Salguero. Una lectura ineludible que –desde mi perspectiva- invita a comprender la arquitectura en su contexto histórico, acaso en tiempo real como tránsito fugaz entre lo pasado y lo futuro.

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Delegación Miguel Hidalgo 2012-2014

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

El pasado lunes un grupo de arquitectos y urbanistas de diversos ámbitos fuimos invitados a un encuentro con Victor Hugo Romo, próximo delegado de Miguel Hidalgo. El evento se llevó a cabo en la Casa Luis Barragán (Tacubaya), con la siempre generosa hospitalidad de Catalina Corcuera, Directora de la casa, y estuvo convocado por el Arq. Carlos Ruíz de Chávez, Ex Director de la Escuela de Arquitectura de la Anáhuac México Sur y Director del Centro Metropolitano de Arquitectura Sustentable C+. El motivo del encuentro fue conocer y comentar la visión del próximo Delegado en cuanto al desarrollo urbano de la Delegación, en plena etapa de transición y pulimento de su plan de gobierno, así como conformar un Consejo de Desarrollo Urbano de la Delegación.

 

Representativa del “Poniente de la Ciudad”, la Delegación Miguel Hidalgo es una de las de mayor contraste del DF. Cuenta con más de 80 colonias de las que 59 son muy populares, alrededor de 2 mil vecindades, pero a la vez es la Delegación Política más importante en cuanto al tamaño de su economía y su aportación de poco más del 20% al PIB del DF.

 

A manera de introducción se dieron a conocer algunos antecedentes sobre el estatus del los Planes Parciales de Desarrollo Urbano de Polanco y de las Lomas de Chapultepec, y acto seguido Victor Hugo Romo nos transmitió sus intensiones con cierta vehemencia. Llamó la atención su buen grado de familiarización (él es economista de formación…) en temas de urbanismo, medio ambiente, espacio público y sostenibilidad, así como su convencimiento en cuanto a la dirección sustentable por la que debe apostar la delegación y la ciudad en su conjunto.

 

Entre muchas ideas e iniciativas, reconoció que la banqueta es el espacio público por excelencia, que promoverá la peatonalización y la “bicicletización” (se llamó “bicidelegado”) sobre todo para consolidar la conexión con la vecina Colonia Condesa, y que actuará en consecuencia en temas de vivienda, uso del suelo, el Bosque de Chapultepec en sus 3 secciones, promoviendo (interesante y acertadamente) corredores socio-culturales a partir de la recuperación de espacios públicos en colonias de valor patrimonial como es el caso de Tacubaya, por mencionar sólo algunos.

 

En una dinámica ordenada de presentación y comentarios, todos los reunidos allí expresamos más que disposición, parabienes o buenos deseos, una posición de ambición realista, viable o cumplible; muy unánime y de suficiente resonancia, yo diría. El Repensamiento de la ciudad desde el ámbito delegacional es una tarea a largo plazo que podría dar frutos en el corto (sin eludir a los árboles que crecen rápido…). Conceptos como densidad, reciclaje, movilidad, transporte público, y la promoción sostenida de un espacio público de mucho mayor calidad son metas alcanzables si se prioriza bien, tomando en cuenta que el período de los delegados dura tan sólo tres años. Los deseos y las buenas intenciones son loables y comprensibles, pero la cota trienal obliga a localizar con habilidad cuales serán aquellos proyectos cumplibles y cuáles son las semillas que habrán de dar fruto en subsiguientes administraciones.

 

La tendencia casi ineludible de voltear a ver a los casos de éxito, desde Copenhague hasta Bogotá, pasando por las olímpicas Londres Beijing, o Barcelona, siempre invita a la imitación literal pero al revisar cuidadosamente las historias, caemos en la cuenta de que la participación ciudadana –término ciertamente desgastado- es el complemento ineludible de la planeación del “experto aislado” de cualquier disciplina.

 

La conformación de Consejos de Desarrollo Urbano Delegacionales (ojalá todas adoptaran la iniciativa) se presenta como cierta posibilidad de profesionalización de las desprestigiadas delegaciones; coincidimos finalmente que si esto se va a hacer, que se haga bien. Sirvan estas breves líneas para agradecer la invitación.

 

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Arquitectura para Niños

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas

Papalote Museo del Niño, Ricardo Legorreta

Ahora en el verano abordamos un tema muy concreto que puede encontrar resonancia en esta temporada. Ayer di una charla sobre arquitectura para la niñez, invitado por la Universidad Tecnológica de México – campus Atizapán- en el marco de su 11º Foro Infantil Diseño Arquitectura y Arte.

Se abordó la percepción, y en qué medida puede afectar el espacio arquitectónico a la vida y al desarrollo de los niños. Muchas teorías nos obligan a abordar el tema desde lo “agradable” a partir de formas, colores y texturas; es el común denominador.

En lo que toca al espacio interior, cuando vemos a un niño jugar o concentrarse en algo para trabajar, me doy cuenta que el valor de la arquitectura estaría más bien en que no tuviera distractores, en la tranquilidad; el juguete es mucho más protagónico que el cuarto en el que se juega…lo importante está en la actividad. El niño curioso puede contemplar el espacio por sí mismo, pero es más interesante la activad que se puede encontrar allí.

El espacio exterior, por su parte, representa cierta invitación a descubrir “lo que hay dentro”. Puede resultar sumamente atractivo y nuevamente pensamos en formas, colores y texturas. De allí viene la memoria y el significado de las imágenes del lugar: la casa, la escuela, el centro comercial, también las calles y el espacio público.

Caemos en la cuenta de que el tema de la niñez es fuertemente interdisciplinario. Veamos las tipologías desde “el cunero”: guardería infantil, centros de desarrollo infantil, la peluquería, museos infantiles, del niño o interactivos. Los arquitectos no aportamos más que la habitabilidad, en este caso para los niños, que habitan desde que nacen. El recién nacido no razona mucho los “colores pastel” de la maternidad del hospital o los colores de la habitación cuando llega a su casa, puede ser la ilusión del adulto quizás, pero todas las personas somos sensibles a la armonía.

Este término, armonía, puede hacerse objetivo -no subjetivo- si lo entendemos como el resultado de algo: la relación de las partes entre sí, y de dichas partes con el todo: proporción. La escala (tamaño en relación con…) es algo que siempre asociamos con los niños; todos hemos regresado a algún lugar con la idea de que era mucho más grande…también el mobiliario,  los pupitres los usaban los grandes y así la reflexión.

“KidZania”, una empresa cuyo producto en forma de parque temático bajo techo, es hacer jugar a los niños a ser adultos, usa un factor del 30% menor a la escala real, o sea la 1=1 para lograr su objetivo. Este género de arquitectura para los niños tuvo su origen glorioso en Disneylandia, con la fantasía y la ilusión como germen de una industria que ha derivado en una especialización de gran relevancia para la niñez.

Con una visión diferente a la de la tematización, el juego o el puro entretenimiento, Marinela Servitje y un equipo interdisciplinario sumamente bien consolidado en Papalote Museo del Niño, ahora constituido en la empresa “Siete Colores Ideas Interactivas”, ha promovido y desarrollado no pocos museos interactivos en diversos estados de la República, como estrategia para fortalecer la educación de nuestros niños en todos los niveles socioeconómicos.

De su cosecha y desde el conocimiento como guión museográfico, muy resumidamente, se han producido importantes piezas de arquitectura que han buscado ser casa de la ingente aspiración. Independientemente de los casos en los que he participado, (Puebla, Xalapa, Zacatecas o Durango) El Papalote (de Ricardo Legorreta), El Papagayo en Tabasco (de Abraham Zabludovsky), El Laberinto en Sn Luis Potosí (de Ricardo Legorreta), o próximamente el Papalote Verde, de Iñaki Echeverría, son sólo algunos ejemplos valiosos de esta tipología que aspira a distinguirnos internacionalmente. Gracias a la UNITEC por la invitación; les dejo un croquis.

 

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Tiempo lleva tiempo

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

En junio se abren “cursos y talleres” de verano en la Escuela de Arquitectura, porque en estos meses da la impresión de que el tiempo se extiende e intentamos aprovecharnos de esa circunstancia.

Cuando deja de sonar el teléfono o cuando nos imaginamos que otros ya están descansando advertimos que somos más productivos.

Y en este sentido calculador, en aulas inimaginables para otras generaciones con toda la información del mundo al instante, recuperamos el pensamiento a través de maestros de la arquitectura (en Google y YouTube principalmente), por una parte, y de una profunda introspección de cómo vivimos, cómo somos o hacia dónde vamos, por la otra.

Así como en las series de televisión –House o  Mad Men por ejemplo- con escritores que son considerados los nuevos pensadores de nuestro tiempo, la filosofía en arquitectura ha retomado un lugar considerablemente más aterrizado,  ya “se puede pensar con el lápiz” a la velocidad de la sincronía que permite estar en tantas partes al mismo tiempo…pero el tiempo lleva tiempo. De poco servirá todo este caldo de información, introspección, procesamiento y propuesta si no se materializa en una mejor forma de vida a partir de una mejor ciudad, arquitectura sumada al espacio público.

El tiempo constituye una perspectiva práctica y acaso oportuna para entender la ciudad. La que fue, la que era, la que es y la que podría (eludiendo el futuro incierto) ser…La condición inevitable de recorrido le ha dado al tiempo “la dignidad” de 4ª dimensión de la arquitectura, que a su vez lo atrapa y lo congela dándole forma (recordando la “música congelada” de Schopenhauer).

Le Corbusier afirmaba: La ciudad se está desmoronando, no puede durar mucho más; su tiempo ha pasado. Es demasiado vieja… alude a cierto envejecimiento (otra cara del tiempo en el deterioro) prematuro quizás provocado por la primera guerra mundial, o falta de mantenimiento, o de planeación;  pero su reclamo aludía a una visión de futuro a partir de una idea de hombre o de forma de vida. No en vano es considerado uno de los más grandes arquitectos del siglo pasado. Su obra era resultado de su visión del ser humano. En este tenor nosotros pudimos advertir acaso el desbordamiento urbano como un fenómeno insostenible por naturaleza, pero el hubiera no existe, hablando de tiempo…

Teodoro González de León, que trabajó con Le Corbusier entre 1947 y 1949, es la referencia obligada a la relación tiempo y arquitectura. De inicio, le preocupa y resuelve el tema previendo una obra fundamentalmente pública -en concretos cincelados y aparentes), de carácter monumental, a la que el tiempo hará más bella consiguiendo casi un matrimonio entre ambas dimensiones la 3ª y la 4ª.

Próximamente el director alemán Wim Wenders (Pina 2011…)  dedicará su nueva película-documental en 3D al poético arquitecto suizo Peter Zumthor (premio Pritzker 2009). Aunque ya empezó el rodaje, el documental tardará varios años en completarse debido a que Wenders captará el proceso de diseño y ejecución de cierta obra. Se trata de una cinta que buscará  transmitir el sentido de lugar y la forma en la que éste se modifica con la arquitectura. La forma de utilizar los edificios y transmitir lo que provoca un espacio arquitectónico, es algo común al cine y a la arquitectura…otra forma de matrimonio 3 y 4D también. Un trailer corto de la película se podrá ver en la Bienal de Arquitectura de Venecia, a partir de este mes de agosto. Qué buena noticia, pero habrá que esperar… tiempo lleva tiempo.

 

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Dignidad, comodidad e higiene

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

Las elecciones y nuestra democracia se me presentan como un opaco caleidoscopio con múltiples lecturas. El proceso, la contienda y la jornada, los tres partidos (mucho más de la mitad de perdedores no puede ser sorpresa) y los resultados de la elección, extendiendo la analogía psicodélica, producen cierto vértigo -por no decir resquemor- ante lo que podríamos esperar para México en los próximos seis años, cuando menos con perspectiva desde la práctica de la arquitectura.

Carlos Raúl Villanueva (Londres1900-Caracas 1975) autor de la Universidad Central de Venezuela, estaba convencido de que el arquitecto, para poder cumplir su misión de servicio a la sociedad debía adaptarse a cualquier circunstancia política, “…no puede conformarse con ser simple traductor, mecánico y pasivo. El arquitecto debe ser crítico y acusador. En su obra aumentará así el valor de rescate y de previsión”. Desde esa perseverante perspectiva veamos.

Ninguno de los candidatos para presidente con posibilidades, abordó mayormente temas de ciudad y menos de arquitectura; si acaso de vivienda, pero nada más. Quizás porque el espacio habitable –digamos, el desarrollo urbano-, que abarca cualquier territorio pasando por  las ciudades hasta la vivienda unifamiliar no sea una cuestión demasiado redituable para la consecución de votos. Históricamente, el tema del derecho de los trabajadores a adquirir una vivienda digna aparece en la Constitución del 5 de febrero de 1917, en su Artículo 123, Fracción XII, Apartado A, que establecía ya la obligación de los patrones de proporcionar a los trabajadores habitaciones cómodas e higiénicas.

Esta obligación no se hizo efectiva sino hasta l972, año en el que finalmente prosperaron las reformas a la Ley Federal del Trabajo y se promulgó la Ley del Infonavit, con Asamblea Constitutiva celebrada el 1º de mayo de ese mismo año…40 años después podemos ver, “crítica y acusadoramente” resultados muy poco afortunados: la vivienda es un asidero para poner de manifiesto que lo habitable no se reduce a habitaciones cómodas e higiénicas, a un departamento o a una casa.

Al destacar los tres términos adjetivables: dignidad, comodidad, e higiene, intento dirigir la reflexión con sentido de “rescate y previsión”,  “Dignidad”, es el más complejo de medición y por ende el menos normado (ver notas relacionadas Moderación yDecoro de esta misma columna), sin embargo habremos de buscar parámetros por más difícil que resulte. Repensar los conceptos de “espacio mínimo” o de “calidad de obra” por ejemplo. Para “higiene” puede haber medición o supervisión, si se quiere; puede ser el término más objetivo de los tres por su consistencia “accidental”: la higiene no existe por sí sola, sino en algo o alguien.

Ok. “Comodidad” sin embargo, resulta aún más interesante por diversos motivos y uno en particular. Se define como el conjunto de cosas y bienes necesarios para vivir a gusto y con descanso…Cualidad de cómodo. Vivir a gusto y con descanso trasciende entonces a la comodidad de un mueble o de un espacio íntimo. No resulta cómodo vivir encerrado. La comodidad es interior y exterior y se integra por un gran número de accesorios e infraestructura que apenas advertimos, como la conectividad o el internet a toda velocidad, en la casa, en el trabajo o en todas partes. Así, en tiempos en  que parece más fácil supervivir sin comida que sin celular, la reflexión obligada vuelve a ser la agenda que acaso se deba proponerse para el próximo período con su (no necesariamente) trágica inmediatez sexenal. Mejores normas para el espacio habitable a través de mejores normas de planeación, de diseño urbano y de proyecto arquitectónico. Es tiempo  de esperar un decidido compromiso con el territorio y su habitabilidad desde un espacio público de calidad, sostenible.

 

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Ex Molino de Belem (II)

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

Al llegar por primera vez al Ex Molino de Belem a finales del 2008, nos encontramos con un conjunto de 11 edificios, entre antiguos y “no tanto”, con proporciones de “trojes” (edificios que se hicieron originalmente para el almacenamiento de trigo), girando alrededor de una plaza a la que se accede por un arco desde una calle pequeña. No podíamos saber las épocas, ni la originalidad del conjunto; la historia reseñada brevemente en la columna de la semana pasada era, si bien poco conocida, completamente desconocida para nosotros. Sin perder la sobriedad de su configuración volumétrica original, el conjunto se modificó mucho sólo durante el siglo XX. Se perdieron no pocas hectáreas de la propiedad original en el crecimiento irregular, dejando “el Castillo” como bautizaron al Ex Molino los nuevos vecinos del lugar, localizado en un lugar por el que no pasas, sólo llegas si lo buscas. Está en un “cul-de-sac” de una calle que se llama Belem de las Flores, justo abajo de la actual sede de Secretaría de Seguridad Pública de Constituyentes, en la Delegación Álvaro Obregón.

 

El Ex Molino de Belem sigue aprovechando las aguas del poniente de la Ciudad de México. Fue una sorpresa especial presenciar un arroyo de agua cristalina corriendo por un pequeño acueducto al interior de uno de los edificios centrales del conjunto. Era el testimonio vivo, físico, del porqué del Ex Molino estaba emplazado allí.

 

Molino, fábrica de Papel, taller de Maestranza de Artillería, laboratorio de municiones y artefactos, parque público, casa de Servicio Social de Recuperación de Salud de los Empleados de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, museo de la Historia de las Comunicaciones en México*, oficinas de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE) en los 80´s, o de la Secretaría de Desarrollo Social (SDS) en los 90´s, es lo que se percibía en la atmósfera del lugar mientras hicimos el primer recorrido de reconocimiento y de “respiración de la historia”. Todavía nos tocó ver lo que quedaba de las oficinas de la Contraloría Interna de la SDS, una obra (1990) de la Arq. Erika Sorensen publicada en el libro México: nueva arquitectura 2

 

El posible encargo que nos llevó allí por parte del Gobierno Federal a través de la Secretaría de Seguridad Pública, era recibir propuestas para el conjunto arquitectónico de su propiedad en virtud de salvaguardarlo mediante la incorporación de espacios que promovieran la investigación y la profesionalización de la dependencia federal. Había que responder desde el uso y el programa arquitectónico inclusive, respetando en todo momento la estructura original de los edificios.

 

En la columna Con Perspectiva del pasado 14 de marzo, hablábamos de la salvaguarda como una especie de aprovechamiento responsable del patrimonio arquitectónico heredado, que se traduce, dependiendo del caso en restauración, en edificios de mucho valor patrimonial; revitalización, en edificios a los que se les inyecta vida nueva; remodelación, en los que aprovechando solo la estructura se transforman con gran libertad formal; o reinterpretación, inclusive, cuando lo que queda está tan deteriorado que hay que rehacerlo casi todo.

 

En el caso del Ex Molino de Belem y de nuestra reciente intervención (TDM + un servidor) aunque posiblemente predominen la revitalización y cierta reinterpretación, existieron todos los conceptos mencionados arriba. Desde la más ortodoxa restauración en los vestigios originales, hasta la remodelación y la incorporación de elementos contemporáneos -sostenibles y accesibles- en congruencia con el momento histórico en que vivimos. Quedará por verse en el corto plazo, la capacidad de contagio y regeneración urbana que el Ex Molino pueda provocar en lo que, tiempo atrás, fueran sus dominios. Comparto un croquis.

 

*Fuente: Breves Apuntes para la Historia del Ex Molino de Belem, editado por la Secretaría de Seguridad Pública en 2009.

 

jorge@vazquezdelmercado.com.mx | @JorgeVdM_Arq

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Ex Molino de Belem (I)

Por Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura para el diario 24 Horas.

A finales de 2008 los arquitectos Cristina Téllez, Juan Doménech y Pablo Mondragón – TDM Arquitectos- me invitaron a colaborar en un proyecto fascinante como reto, y de cierto interés para nuestra ciudad. Aquí una breve reseña histórica a manera de introducción o primera parte.

El Ex Molino de Belem es un antiguo complejo cuyo origen se remonta a los tiempos de Hernán Cortés, y a su interés por la siembra de trigo y la explotación de molinos. Se trata de un sitio eminentemente patrimonial localizado al poniente de la Ciudad de México que, aunque quedó sepultado por el desbordante crecimiento urbano, es de gran importancia por diversos motivos que se originaron en la “vocación hidráulica” del lugar.

 

“Los ríos y arroyos encontrados en el poniente de la Ciudad irrigaban majestuosamente el Valle de México. Al norte encontramos el Río Hondo, Río de los Morales, Río Santa Fe, y Arroyo de los Dolores; y al sur, el Río Tacubaya que al pasar por la Villa de Tacubaya se juntaba con el río Becerra para formar el Río de la Piedad, el Río Mixcoac, Río Churubusco, Río San Ángel y Río Magdalena…” “En el área de Tacubaya y Chapultepec se asentaron varios Molinos como el de Nuestra Señora de Belem, el de la Cadena, el de la Castañeda, los de Valdés, el de los Morales, el de los Alfileres y el de Santo Domingo. Podría entonces interpretarse que los Molinos de Santa Fe, el de Santo Domingo y el de Nuestra Señora de Belem hayan sido los molinos de Cortés”.*

La historia del Ex Molino también conocido como Rancho de Coscoacoaco (lugar donde está el águila de collar o cabeza bermeja) ha sido muy azarosa, como es común en edificaciones que tuvieron origen en el siglo XVI. Lo más antiguo de lo que existe hoy es acaso de la primera mitad del siglo XVIII, un molino construido por Juan Ramírez de Cartagena, síndico del Ayuntamiento de la Ciudad de México quien solicitó en 1725 la concesión para beneficiarse de las aguas del Río de Tacubaya y explotar un molino de trigo.

 

En 1735 vendió a Faustino Mexía quien quebró y remató la propiedad en 1742. En 1749 La Compañía de Jesús adquiere el Ex Molino pero en 1767 los jesuitas son expulsados de todos los dominios de la Corona española. En 1782 es adquirido por don Juan José de Oteyza y Vértiz (destacado geógrafo y matemático) pero la adquisición le trajo numerosos pleitos de distinta índole hasta que en 1792 perdió la propiedad y tuvo que cambiar nuevamente de manos.

 

 

En 1806 el nuevo dueño fue el español don José María Fagoaga quien lo vendió en 1818 a don Felipe Miranda Avilés, custodiándolo hasta su muerte en 1831. Su mujer lo vendió a una Sociedad formada por la Sra. Benavides viuda de De la Torre e hijos. En 1861 lo adquirió el señor José Inés Salvatierra, cuyos descendientes vendieron a Enrique Gosselin y en 1874 pasó a manos de la Sociedad Benfield, Breker y Compañía. Hacia 1840 se rentó a la Sociedad Marshall y compañía que se encargó de montar una fábrica de Papel que inició su actividad en 1841, liderada por Alejandro Marshall y Guillermo Benfield. Al poco tiempo, Benfield y su hijo Juan fundaron allí la Compañía Papelera Mexicana que, junto con la fábrica de Loreto en San Ángel, protagonizó los inicios de la actividad industrial de nuestro País. El Ex Molino fue muy conocido como la Fábrica de Papel de Belem.

El 17 de marzo de 1910 se vendió la Fábrica y sus terrenos al Gobierno Federal, cuya superficie comprendía alrededor de 190 hectáreas colindantes con la Hacienda de los Morales, el Panteón de Dolores, el Río Tacubaya y con terrenos de Santa Fe. Se ocupó para albergar actividades de la Industria Militar y fue confirmado en 1937 para el uso de la Dirección de Industria Militar, hasta 1954. En adelante se ocupó por diversas dependencias de gobierno que, mediante continuas modificaciones y cambios de uso, produjeron el deterioro que sufrió en el S.XX.

*Fuente: Breves Apuntes para la Historia del Ex Molino de Belem, editado por la Secretaría de Seguridad Pública en 2009.

 

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