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Archivo para 21 diciembre 2011

Necesidad y sentido de una fundamentación de los derechos humanos

Texto extraído de la publicación Dux Inveritate de la Universidad Anáhuac México Sur por el Dr. Mauricio Beuchot Investigador titular C del Seminario de Hermenéutica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM; Investigador del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel III.

A veces se ha considerado que los derechos humanos no necesitan fundamentación filosófica, máxime que ya están positivados desde 1948, por la ONU. E, incluso, siguen siéndolo, según van surgiendo las nuevas generaciones de estos derechos (derechos políticos, sociales, culturales, etc.). Pero queda la exigencia filosófica, sobre todo si se tiene una noción de filosofía que sea más exigente que la meramente pragmática o pragmatista. Es decir, si en nuestra filosofía tenemos una exigencia de la ontología o de la antropología filosófica. Todo va a depender de la filosofía que profesemos, y a mí me interesa una filosofía en la que haya la exigencia ontológica y antropológico-filosófica, y por ello me detendré a explorar dicha fundamentación.

Según una larga tradición, la fundamentación filosófica de los derechos humanos se da desde la ontología y, más propiamente, desde la antropología filosófica o filosofía del hombre. Es la tradición iusnaturalista. Ya no se la ve como antes, en tiempos de crudo positivismo, por la crisis del propio iuspositivismo. El fundamento de los derechos humanos es la naturaleza humana. Se ha pretendido, con Kant, que lo sea la dignidad humana, y es lo más aceptado hoy en día, pero se reduce a la naturaleza humana, porque se tiene dignidad humana si se tiene la naturaleza humana. O se ha querido basar en las necesidades humanas, pero ellas vuelven a basarse en la naturaleza humana, porque son necesidades de aquellos seres que tengan dicha naturaleza.

La crisis del iuspositivismo, en este caso, se ve en que la objeción más fuerte que oponían a la fundamentación iusnaturalista de los derechos humanos era la acusación de incurrir en la famosa falacia naturalista, pero después de investigaciones lógicas y semióticas muy acuciosas que se han hecho recientemente, ya no se considera así.[1]

La falacia naturalista, en D. Hume y G. E. Moore, consistía en sostener que no hay reglas lógicas para pasar del ser al deber ser, o de la descripción a la prescripción, o de la descripción a la valoración. Pero esto sucedía, claro está, en la lógica positivista, que siempre ha tratado de excluir contenidos axiológicos y ontológicos, por parecerle molestos. Y claro que son molestos, pero imprescindibles.

Hay notables respuestas a esa acusación, para hacer ver que no se incurre en falacia naturalista al estudiar al ser humano para ver qué derechos le corresponden o le convienen. Kalinowski lo hizo en la lógica formal, señalando que, según las reglas de la silogística, la conclusión sigue a la parte más débil; por lo tanto, si tenemos premisas aléticas o epistémicas y premisas axiológicas, la conclusión tiene que ser axiológica, porque las premisas axiológicas son las más débiles en sentido epistemológico. Otros, dentro de la silogística, dijeron que en realidad aquí no se trata del silogismo teórico, sino del silogismo práctico, y que en este último puede haber premisas axiológicas y, por lo mismo, la conclusión tiene que ser axiológica. Searle fue más allá, hasta la estructura del enunciado, a la semántica-pragmática, y señaló que en muchos enunciados descriptivos hay un contenido ilocucionario valorativo, y que lo que se hace es explicitarlo, sin que haya falacia alguna. Y Putnam ha hecho ver que los que acusan a otros de cometer falacia naturalista ellos mismos cometen falacia naturalista, porque proviene de actitudes valorativas (lo cual es algo muy elegante dialécticamente: una reductio). E inclusive Ulises Moulines habla de una falacia antinaturalista, que es la que cometen los que hablan de falacia naturalista, y la discusión se va al nivel de las meta-falacias.[2]

En fin, ya ha dejado de verse como falaz el paso de la naturaleza del hombre a los derechos humanos. Y aquí lo más importante es que la misma hermenéutica ya lo había hecho. Tenemos el testimonio de Paul Ricoeur, para quien la hermenéutica no sólo permite pasar del estudio del hombre al estudio de su derecho, sino que lo exige.[3] Ese paso se ve más garantizado en una hermenéutica analógica, ya que es por una analogía o razonamiento analógico que pasamos del estudio del hombre a los derechos que le competen. Como pasamos del reconocimiento de nuestros derechos al reconocimiento de los de los demás, y esto es como reconocer la naturaleza humana en los otros, por analogía con nosotros mismos.

En todo caso, no desechamos la fundamentación filosófica de los derechos humanos, y hasta tenemos la exigencia de que sea una fundamentación no tan débil, en la línea de la ontología y de la antropología filosófica o filosofía del hombre. La idea es que tenemos que estudiar al ser humano, tratar de precisar lo más posible cuál es la naturaleza humana, o la condición humana, para poder encontrar qué derechos surgen de ella, lo cual es la idea que se tiene de los derechos humanos, que pertenecen al hombre por el hecho de ser hombre, esto es, de tener naturaleza humana.


[1] M. Beuchot, Derechos humanos, iuspositivismo y iusnaturalismo, México: UNAM, 1995, pp. 137 ss.

[2] M. Beuchot – J. Saldaña, Derechos humanos y naturaleza humana, México: UNAM, 2000, pp. 29-47.

[3] P. Ricoeur, Lo justo, Madrid: Caparrós, 1999, pp. 28-29.

Categorías:Derechos Humanos

Debate actual ¿nuevos derechos?

Texto extraído de la publicación Dux Inveritate de la Universidad Anáhuac México Sur, por la Mtra. Ma. Eugenia Cárdenas, especialista en temas relacionados con la mujer y Coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos.

A través del tiempo se ha verificado una amplia, variada e interminable pretensión de ampliación de derechos. Cabe preguntarse, ¿toda demanda es justa? Si se quiere reconocer y proteger toda petición como derecho humano necesariamente se vulneran otros ya reconocidos. ¿Existen criterios o principios para discernir entre lo que es un auténtico derecho humano y un deseo sin fundamento en la persona humana? No cabe duda de que la demanda sea subjetivamente válida, genuina y profunda en sus convicciones, pero ¿existen parámetros de objetividad que pongan límite a la creatividad subjetiva epistemológica? Es necesario tomar en cuenta la condición del ser humano. Los límites no son malos en sí mismos, no tienen que ser interpretados como violencia necesariamente. Límites adecuados dan estructura, solidez, encausan las acciones y son un antídoto contra la anarquía. Pero por otro lado, ¿qué los hace adecuados? Cuando los límites tienen un carácter absoluto se vuelven asfixiantes. ¿Se puede construir una cultura de derechos humanos sobre el postulado: si yo lo quiero es bueno? ¿Cuáles son los límites al concepto de derechos humanos?[1]

La expresión “derechos humanos” es moderna, pero su procuración, su anhelo, se puede constatar a lo largo de la historia. Un parteaguas definitivo que le dio autoridad y reconocimiento a la expresión fue sin duda la Declaración Universal de los Derecho Humanos (10-XII-1948). La DUDH ha inspirado más de setenta tratados internacionales para protegerlos y aplicarlos. Si bien no es jurídicamente un documento vinculante se le reconoce autoridad moral y orientativa. Es punto de referencia para las constituciones y legislaciones de muchos países. De la proclamación de los derechos, la Organización de las Naciones Unidas, así como la mayoría de sus estados miembros, se ha preocupado por la protección y aplicabilidad de los mismos a través de numerosas conferencias, pactos y medidas legislativas[2]. Desde sus inicios se reconoció que la DUDH no era exhaustiva ni definitiva, pues está sujeta a interpretaciones, justificaciones, al derecho positivo aterrizado en cada momento y lugar; en otras palabras, se adecuan a la conciencia moral del mundo. Para algunos juristas y filósofos los derechos humanos parecen una veleta a merced del tiempo y las circunstancias históricas, mientras que para otros son más bien velas (movidas por el viento) pero ancladas en el barco de la naturaleza humana. 

El Big -Bang de los derechos humanos experimentado tras la Segunda Guerra Mundial presenta un nuevo desafío. Hoy surgen numerosas pretensiones de nuevos derechos  y no hay un criterio sólido para verificar cuál sí es un derecho humano auténtico y cuál no. Entre más se alarga la lista de derechos humanos, más difícil es su tutela. Si se aceptan todos de forma indiscriminada se niegan necesariamente otros derechos (pasados o futuros). Este desafío implica reflexionar sobre los fundamentos de los derechos humanos. Después de todo, la historicidad no es arbitraria, sino fruto de una orientación conceptual. Las ideas que se tengan sobre los cimientos, sobre la esencia de los derechos humanos, traen como consecuencia determinados paradigmas que aceptan o rechazan positivar, proteger y/o promover  nuevos derechos.

 


[1] La respuesta más común es: el bien común limita a los derechos humanos; pero resulta que ésta es una realidad también ambigua, difícil de definir. Además, ¿quién define que atenta contra el bien común y qué no?

[2] Conferencia Internacional de Derechos Humanos (Teherán, abril a mayo de 1968); la Declaración y el Programa de Acción de Viena (junio 1993)  y múltilples instrumentos más.

Categorías:Derechos Humanos

El bien público y el bien privado no son mutuamente excluyentes

Texto Extraído de la publicación Dux Inveritate de la Universidad Anáhuac México Sur, por el Dr. Francisco Porras Sánchez, Profesor Investigador Asociado C, Adscrito al área de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Instituto Mora, Investigador Nacional Nivel I

Muchos de los argumentos que buscan justificar la absoluta separación entre las creencias privadas y las políticas públicas presuponen una relación dicotómica entre el bien público y el bien privado. Desde este punto de vista, el bien privado del ciudadano o funcionario se conceptualiza como opuesto al bien público, ya que el primero se identifica con el interés de grupos no-mayoritarios o no-representativos. En realidad esta visión es muy simplista, ya que el bien privado (incluyendo la creencia privada) es parte fundamental del sistema de producción del bien público.

Tradicionalmente el bien público se ha definido como algo más que la suma de los bienes privados. Si cada uno de los 20 miembros de una cooperativa, por ejemplo, tuviera mil pesos, y decidiera ponerlos en una bolsa común, el bien público resultante no sólo serían los 20,000 pesos de la bolsa, sino también la mayor capacidad de crédito de la cooperativa (porque los fondos son mayores), y la mayor estabilidad financiera. Estos dos últimos atributos son un agregado cualitativo a los recursos monetarios, que son la suma de las partes individuales.

Según Kraft y Furlong (2006), los bienes privados son consumidos individualmente de tal manera que las demás personas pueden ser excluidas (por ejemplo, comprar una casa o un automóvil, asistir al cine, viajar); pero, en estricto sentido, los bienes públicos se consumen en conjunto, porque no son divisibles, y no aceptan exclusiones. El tener una calle iluminada es un caso típico de bien público. El que un gobierno local pueda iluminar sus calles implica que es capaz de proveer el servicio con el ingreso que le dan los impuestos o con deuda; sin embargo, es posible que no todos los habitantes de la calle iluminada en cuestión sean contribuyentes cumplidos. Es más, es posible que alguno de ellos no sea capaz de pagar su propio servicio de luz; pero cada vez que llega a su casa se beneficia de tener una calle iluminada.

La iluminación pública es indivisible porque, una vez que está presente con el mismo nivel de calidad, no es posible seccionar sus efectos espacialmente; y no acepta exclusiones porque las ventajas de la iluminación (mayor seguridad, por ejemplo) pueden ser recibidas por cualquiera que transite por la calle, ya sea que viva ahí o no, e independientemente de si paga sus impuestos. En la misma categoría están la salud pública, la seguridad pública, el desarrollo económico, el Estado de Derecho, el acceso a una educación de calidad, las redes de agua potable, la pavimentación, etcétera. El bien público se produce con bienes privados (en este caso, los ingresos que permiten el pago de los impuestos), pero siempre añade algo a ellos, al posibilitar que otros bienes privados se produzcan. El bien público es el conjunto de condiciones estructurales que posibilitan la adquisición de los bienes privados necesarios para obtener niveles aceptables de calidad de vida.

Por otro lado, si bien es posible definir al bien público como estructura, también puede verse como un bien privado que se ha colocado como objetivo de un programa gubernamental. A mediados del siglo XVI, por ejemplo, el tener una enfermedad altamente infecciosa y terminal podía ser considerado como un problema privado. Pero una enfermedad infecciosa y terminal en el siglo XXI es generalmente vista como una amenaza a la estabilidad sociopolítica y económica de los Estados, por lo que su tratamiento se considera parte de las prioridades de los gobiernos.

Como argumenta Bardach (1999), el diseño de las políticas públicas puede verse como el proceso por el cual se define qué problemas privados se tratará de resolver con recursos públicos. Dado que no existe La Salud de manera sustancial (al menos en el ámbito público), sino solamente personas sanas, el objetivo de la política pública es lograr el mayor número posible de personas sanas. El bien público no excluye al bien privado, porque la política trata de qué bien privado entrará en la agenda pública. Desde esta óptica, las propuestas de los partidos son bienes e intereses privados y de grupo, hasta que la acción arbitradora de las instituciones del Estado las convierte en interés público.

Categorías:Derechos Humanos

Educación de calidad en Wisconsin

Wisconsin es un estado al Medio Oeste de los Estados Unidos de América, su capital es Madison y posee diversas ciudades, siendo Green Bay la más antigua de este estado y famosa por ser sede de los Green Bay Packers, equipo de la liga de fútbol americano NFL. La educación es de calidad, tanto que un dato interesante es que la Universidad de Wisconsin-Whitewater es la tercera con mayor facilidad para personas con capacidades distintas.

¡Qué esperas!, vive la experiencia única de ser alumno de intercambio… Las fotografías las pones tú.

Marlene Ríos

Marlene Ríos López

Psicología

University of Wisconsin-Whitewater (EUA)

¿Por qué estudiar en Wisconsin?

Aunque no elegí directamente la ciudad de Wisconsin, el ver que podría cursar durante el intercambio una materia llamada “Sports pedagogy” puesto que estoy muy interesada en la Psicología del deporte, me interesó mucho.

¿Tus lugares preferidos de Wisconsin?

Whitewater es una ciudad muy chica, por lo que no hay transporte público así que no hay mucho qué hacer, pero normalmente salimos a bares y fiestas, en el campus hay boliche, cine y muchas más atracciones para pasar el rato.

Una anécdota o recuerdo que nunca olvidarás.

Una actividad que se llama “Boxes and Walls”, esta actividad la realizan cada dos años en uno de los comedores de una Universidad que se llama Esker, y el tema central fue vivir la diversidad de los estudiantes de Whitewater.

¿Cómo definirías a la gente de Wisconsin?

Amable, divertida, extrovertida y la mayoría fachosa.

¿Qué comida o bebida te fascinó?

La nieve de máquina, jaja, aunque es algo normal que se puede conseguir en cualquier lado.

Si sólo tuvieras unas horas para regresar a Wisconsin, ¿qué harías?

Saludar a los amigos que tengo acá, ir a la casa de alguien y sólo pasar un rato con todos.

¿Qué consejo le darías a alguien que vaya de intercambio al mismo lugar?

Poner todo su esfuerzo en las materias porque puede parecer fácil pero en el momento del examen se vuelve complicado, y que venga con toda la actitud de divertirse (es importante tener 21 años).

¿Qué te deja la experiencia de haber sido alumno de intercambio?

Es difícil mencionar algo, sin embargo, uno de los mayores aprendizajes es que las cosas sí dependen de mí, debo actuar para que las cosas sucedan, aquí no hay nadie que las realice por mí.

*La Universidad Anáhuac Sur tiene intercambios académicos con Wisconsin. Si quieres más información visita la página www.uas.mx

 

Categorías:De intercambio

Encuentro Interdisciplinario sobre Objeción de Conciencia

Texto extraído de la publicación Dux Inveritate de la Universidad Anáhuac México Sur, por la Mtra. María Eugenia Guzmán, Coordinadora de la Facultad de Filosofía

El Instituto Mora y la Universidad Anáhuac México Sur a través del Centro Anáhuac Sur de Derechos Humanos llevaron a cabo el Primer Encuentro Interdisciplinario sobre Objeción de Conciencia para detonar una serie de reflexiones en torno a esta  figura controversial y actual y abrir el debate a propuestas viables a solucionar las necesidades sociales, jurídicas y éticas que apremian a nuestra sociedad en el tema de los Derechos humanos.

La Objeción de Conciencia es un tema delicado y difícil que involucra principios tan importantes como la libertad religiosa, la vigencia, la vigencia y obligatoriedad de la ley y la obligación que tiene toda persona a seguir su conciencia.  La objeción de conciencia parte de lo más íntimo de la persona y pudiera oponerse en ocasiones al orden jurídico que debe regir una sociedad, el cual no debe romperse pues está en riesgo de trastocar el bien común y la paz social.

La objeción de conciencia se define, en un primer momento, como la negación de una persona concreta o de un determinado grupo social al observar una conducta ordenada por la ley, alegando para ello motivos de conciencia.  Es preciso considerar que la conciencia es un atributo del individuo y que el juicio sobre la bondad o maldad de una acción puede diferir entre personas.  De hecho, esta percepción diversa se encuentra muy presente hoy en la sociedad.  Así mientras un  individuo muestra una posición casi indiferente frente a cuestiones morales, otro reacciona de manera extremadamente sensible y escrupulosa.

La objeción de conciencia se presenta, por tanto, como la oposición entre la ley y las convicciones personales de aquél que se niega a cumplirla.  Considerado así, parecería, en primera instancia que el problema de la objeción de conciencia no tiene solución, razón por la cual resulta de capital importancia reflexionar y dialogar sobre el tema.

Haremos relato de las principales ideas que se expusieron, de los puntos que se debatieron y de los temas que quedan en la mesa  para su profundización.

El  debate sobre la figura de Objeción de conciencia inició con una fundamentación filosófica y jurídica de ella.  Se reflexionó sobre la validez ética de la objeción de conciencia haciendo hincapié en que ésta debe asentarse en una fundamentación antropológica basada en el respeto a la persona y a su dignidad.  La  conciencia no puede ser vista más que en la relación:  individualidad  -  colectividad.  El bien individual y el bien colectivo guardan una relación íntima ya que el individuo no puede definirse sin su relación con la sociedad. La expresión moral del individuo se realiza entre la Ley y la conciencia demostrando que hay un vínculo ético-jurídico. Es el Estado quien tiene el poder de regular la conducta del individuo y por lo tanto, de sancionar. El individuo al objetar una ley que va en contra de su más profunda obediencia interior, no se opone a la norma jurídica sino a la violencia de ésta.  En esta reflexión filosófica se enfatiza la relación ética del individuo y la colectividad por la justicia. 

La Objeción de Conciencia a la luz del Derecho debe partir de una ciencia jurídica basada en la filosofía.  Debe desprenderse de la reflexión del hombre en la comunidad.  Su obrar toca varios ámbitos normativos como el orden religioso, el jurídico, el social y el moral.  Sin  embargo, la conducta de la persona es unidad de todos estos ámbitos, que aunque cada ciencia estudia el acontecimiento desde su propio objeto de estudio, representa una unidad.  Su hacer y su obrar son ámbitos de la persona que deben tener unidad y congruencia.  Ahora bien, el dato preponderante que el Derecho juzga es primeramente externo y secundariamente interno.  Su interior lo despliega en el obrar. Al ser el acto humano un principio de responsabilidad, la Conciencia y la Libertad se ponen en juego.   El Derecho, quien juzga el obrar del individuo, es uno, sin embargo, debe recurrir a la historicidad jurídica, es decir, a la aplicación del derecho en tiempo y lugar, caso por caso, ya que la ley es sólo un instrumento, más no es el Derecho.  No puede aplicarse la norma por la norma, la línea a seguir sería por la filosofía, la filosofía del derecho, el derecho natural, el derecho positivo y finalmente la aplicación de métodos jurídicos.

La Objeción de conciencia plantea una tensión entre la justicia y la libertad. ¿Hasta dónde puede llegar el Estado y hasta dónde la persona?  Al aplicar la ley universal a casos particulares, ¿cómo se ajusta la Libertad ante la Ley?  ¿Cuándo puede un individuo estar por encima de la ley?  Si bien es cierto, la objeción de conciencia se basa en el ejercicio de la libertad individual, ésta tiene un impacto social que tiene consecuencias y que no se debe desdeñar y es el Estado quien lo regula.  Se debe respetar la libertad más intrínseca del ser humano al objetar, pero con un ejercicio de retribución al Estado, dándole a éste el lugar que le corresponde.

En cuanto a la objeción de conciencia y el estado de derecho, hay Estados que reconocen la objeción de conciencia, y otros que no le han dado cabida, como es el caso mexicano. En las democracias modernas el orden jurídico debe dar protección a la libertad de religión y pensamiento y la objeción de conciencia fortalece el estado de derecho porque resguarda al individuo.  La tolerancia religiosa no sólo hay que tolerarla sino promoverla. Aquí se abre un gran campo por trabajar.  Hay que abrir el debate para que la objeción de conciencia sea reconocido en el orden jurídico.  En cuanto al debate internacional  se planteó la perspectiva del constructivismo social en la que la realidad no existe per se, sino que es un constructo social, la aprendemos por las interacciones que se tiene.  Por lo tanto la realidad es un producto construido. La propuesta que se plantea desde esa perspectiva es el constructivismo educacional donde se construya el reconocimiento de los intereses de los Estados, se ordene el ambiente internacional a través de los tratados internacionales y se construya socialmente una conciencia internacional para no violentar un tratado internacional.

En el aspecto sociológico, la objeción de conciencia debe estar observada no sólo para grupos minoritarios, sino también para los grupos mayoritarios.  El Estado debe respetar la libertad. Las leyes deben regular la convivencia apelando a los casos particulares definiendo las fronteras entre el espacio público y privado.  Las leyes, al ser un reflejo de las sociedades que las construyen, tienen que estar abiertas a la heterogeneidad y no sólo eso,  sino  entablar un diálogo concluyente creando condiciones e instituciones que la soporten.

La libertad religiosa y la objeción de conciencia son conceptos que no sólo se entrelazan sino que son indisociables.  El derecho a la libertad religiosa es una inmunidad de coacción de profesar creencias en público y privado, individual o colectivo que se funda en su misma naturaleza, creyentes o no.  El hombre se cuestiona sobre el fundamento y el sentido de la vida aunque no sea creyente.  Sin embargo, históricamente ha sido desconocida por el abuso del derecho.  La libertad religiosa se encarna en el Estado que puede ser hostil, neutro, no promotor del derecho de libertad religiosa.  Podemos hablar también de una laicidad positiva donde se garantizan los Derechos humanos y la libertad religiosa y una “laicidad inteligente” donde el Estado y la Iglesia están “condenados” a entenderse.

Desde la perspectiva de la Comisión de los Derechos Humanos en el DF, es en la segunda mitad del siglo XX que se rompe el paradigma de los Derechos humanos que se dan como una alternativa al autoritarismo del Estado.  Son derechos que se construyen en relación con víctimas de este autoritarismo como los derechos sociales o derechos de solidaridad.  Hay un cambio en la relación Estado – Ciudadanía donde éstos últimos ya no serán vistos como súbditos del Estado. Se iniciará el proceso de reconocer la idea de la diversidad y se planteará la necesidad de los Derechos Humanos  como un eje de unidad dentro de la diversidad, asumiendo la multiplicidad moral y religiosa. 

 

Innsbruck, ciudad del deporte invernal

Innsbruck, ciudad del oeste de Austria, es la capital del estado de Tirol, y es famosa internacionalmente por ser el lugar ideal para la práctica del esquí en el invierno, y montañismo en el verano debido a que se encuentra en medio de altas montañas. Posee edificios, museos, iglesias y parques espectaculares, y el sistema educativo presenta un nivel alto.

¡Qué esperas!, vive la experiencia única de ser alumno de intercambio… Las fotografías las pones tú.

Fernanda Huerta

Fernanda Huerta Reyes

Administración Turística

Universidad Management Center Innsbruck (Innsbruck, Austria)

¿Por qué estudiar en Austria?

Es un país que ofrece múltiples actividades extracurriculares para todos los gustos, además su locación central en Europa es una gran ventaja para aquellos que quieran viajar un poco.

¿Tus lugares preferidos de Austria?

Los glaciares para esquiar, las minas de sal y las zonas peatonales rodeadas de edificios multicolor. 

Una anécdota o recuerdo que nunca olvidarás.

Aventarme de uno de los bungees más altos del mundo con mis amigos y admirar un paisaje incomparable. Y por supuesto, ganar para México el concurso gastronómico de la universidad.

¿Cómo definirías a la gente de Austria?

Con muy buen humor, abiertos y divertidos. Orgullosos de su país y sobretodo de Tirol. 

¿Qué comida o bebida te fascinó?

El refresco de hierbas Almdudler para días cálidos, el vino caliente con especias “Glühwein” para días fríos y un Germknödel (postre que se hace pasar por plato principal).

¿Alguna fiesta o evento para no perderse?

El día del Krampuslauf, un día antes de San Nicolás en el que los Krampus (demonios) salen a las calles a buscar a los niños mal portados.

¿Qué consejo darías a alguien que vaya a irse de intercambio al mismo lugar? 

 Prepárate para temperaturas muy frías, pero también muy calientes.  

¿Qué te deja la experiencia de haber sido alumno de intercambio?

Nuevos amigos, experiencias, ideas y conceptos.

*La Universidad Anáhuac Sur tiene intercambios académicos con Austria. Si quieres más información visita la página www.uas.mx

Categorías:De intercambio

¿Qué tiene valor hoy en día?

Texto extraído de la publicación Dux Inveritate de la Universidad Anáhuac México Sur, por la Mtra. María Eugenia Cárdenas Cisneros, especialista en temas relacionados con la mujer. Coordinadora del Centro Anáhuac Sur en Derechos Humanos.

Comparto totalmente la frase de Adela Cortina donde dice: “Si de la realidad tenemos que partir, inevitablemente parece aconsejable tratar de conocerla lo mejor posible, porque otra cosa es, no sólo es suicida, sino también homicida”.[1] Ahora bien, realidad no es sinónimo de pragmatismo.

Vivimos en la era de la eficacia, de lo práctico, de los resultados donde, por ende, se desprecia lo que no contribuye, lo que no sirve, lo inútil, ¿lo que no tiene precio? ¿Qué tiene valor hoy en día? Vale lo que representa un bien, pero hay de valores a valores, de bienes a bienes. No vale igual un kilo de papel que un kilo de oro, no es igual un año de vacaciones a un año de salud. ¿Sabemos invertir en lo más importante? De la jerarquía de valores se desprende el código de ética de cada persona, desde los bienes elegidos se dirige toda la vida.

Es verdad que todos actuamos por un fin determinado, algo nos mueve, pero no necesariamente debería ser un bien útil. Si es cierto que estos son válidos hay que considerar también que no son los únicos ni los más importantes. Incluso deben subordinarse al bien moral. Con esta afirmación, en un mundo posmoderno, se entra en terreno escabroso. ¿Qué es el bien? ¿Cómo reconocerlo con certeza? ¿Cambia, depende de cada quién, o es universal?

Independientemente de los muchos o pocos estudios filosóficos todos tenemos una respuesta que se manifiesta en la vida diaria: dime cómo piensas y te diré cómo actúas. Para algunos el bien es aquello que les conviene, que les reporta alguna utilidad concreta y real; puede traducirse en dinero, fama, prestigio, poder o en el sucedáneo que más se le parezca. Para otros la conveniencia es afectiva, debe reportar beneficios placenteros, sensaciones agradables, evitar el desgaste y procurar el estado de ánimo más positivo que se pueda. Otras personas prefieren delegar la responsabilidad de elegir y prefieren dejarlo en manos de la opinión de la mayoría, “a la tierra que fueres, haz lo que vieres”.

Resulta que un análisis más detallado de la vida cotidiana nos muestra la insuficiencia de las respuestas anteriores. Después de todo el bien no es tan voluble ni caprichoso. Como apuntó Aristóteles hace más de 2500 años, el bien es “aquello que perfecciona la naturaleza del ente”; suena un poco extraño pero es atinado y seguro. En otras palabras, hay que conocer la naturaleza, la esencia constitutiva de un ente, lo que lo hace ser de ese modo y no de otro. Todo lo que beneficie sus operaciones será un bien, lo que se lo impida será un mal. ¿Le conviene a un plumón permanecer destapado un mes? Obviamente no, se secará y dejará de ser plumón. Una flauta tendrá por naturaleza producir sonidos musicales, será algo bueno que la toque un músico, será contraproducente utilizarla como martillo.

En el caso del ser humano hay también que descubrir su modo de ser. Cada persona podrá reconocer, aceptar o tratar de ignorar su naturaleza, pero no podrá cambiarla. El ser humano necesita respirar, comer, dormir, relacionarse con otros, amar, darse más allá de las propias narices, pues sólo en la entrega será feliz. El problema es que la época actual nos ha querido proponer  conductas no tan atinadas. La sociedad de la ilusión nos ha sugerido como camino de la felicidad el utilitarismo, como ética el análisis procedimental, donde todos son medios para mi fin; el individualismo donde importo yo, después yo y al final yo, para lo cual interactúo con un tú (sólo porque no nos queda de otra). Basta ver los resultados obtenidos, el siglo XX rompió récord en muchas cosas. Una de ellas resulta gravemente paradójica, hablar mucho sobre derechos humanos y atentar mucho contra los mismos. Según la World Health Organization se suicidan aproximadamente 873,000 personas al año. Las muertes violentas han dejado de ser novedad, las depresiones han aumentado, las fracturas familiares también y la lista de bemoles continúa; los expertos hablan de una epidemia de soledad y sinsentido de la vida.

Probablemente sea hora de volver a empezar, de volver el rostro y mirar de frente a la persona humana, reconocer al otro en todo su valor por lo que es, no por lo que me aporta o me hace sentir. Creo, entonces, que nos estaremos acercando al meollo del asunto: la raíz de los derechos humanos no puede depender del consenso, de las ideas contemporáneas o de la opinión en el poder. La raíz de los derechos humanos hay que buscarla en la naturaleza del hombre.

Síguela en Twitter @marucardenasc


[1] Cortina, A. Somos inevitablemente morales. Revista realidad. P. 521 Consultado en www.uca.edu.sv/revistarealidad/archivo/4d652d2b25cfcsomos.pdf

Categorías:Derechos Humanos

Trabajando en el lugar más feliz del mundo

Walt Disney World, operado por una división de la compañía Disney y famoso por sus parques temáticos y hoteles, es el lugar ideal no sólo para divertirse, disfrutar y adentrarse en un mundo mágico; también es el lugar perfecto para aprender y trabajar, ¡sí!, realizando prácticas profesionales… Conoce el otro lado de Walt Disney World y sumérgete en una increíble aventura.

 

¡Qué esperas!, vive la experiencia única de ser alumno de intercambio… Las fotografías las pones tú.

 

Stephanie Bek

Stephanie Eileen Bek

Administración Turística

Walt Disney World, Orlando

¿Por qué realizar prácticas profesionales en Disney?

Porque es una empresa con gran experiencia en logística, manejo de personal, administración y mercadotecnia. Asimismo, en el medio turístico es una de las empresas que ha llevado los servicios turísticos a su máxima expresión al tratar de brindar siempre grandes experiencias a sus huéspedes, cuidando siempre los detalles.

¿Qué aprendizajes obtuviste?

Entre otras cosas, pude conocer y aprender el manejo de diversas áreas importantes de la empresa como el área de recursos humanos, alimentos y bebidas, mercadotecnia, seguridad y logística.  

¿Qué actividades realizaste?

Disney ofrece a los estudiantes de intercambio diversos puestos como Operations, Merchandise, Quick Service Food & Beverages, Housekeeping, etc. Pero el más solicitado y en el que me quedé es el de Full Service Food & Beverages, el cual consiste en ser hostess de los restaurantes de especialidades de los parques y hoteles de Disney. A mí me asignaron en el Grand Floridian Resort & Spa, uno de los resorts más lujosos de la compañía.

¿Tus lugares preferidos de Disney?

El Grand Floridian Resort & Spa, los viajes en monoriel, el pabellón mexicano en Epcot, el Rock ‘n’ Roller Coaster en los Hollywood Studios y por supuesto el Magic Kingdom.

¿Qué le aporta esta experiencia a tu carrera?

Aprendimos y reforzamos conocimientos vistos en las diferentes materias cursadas bajo la supervisión constante de nuestros gerentes y adaptadas a la filosofía de la empresa. También, aprendí a llevar los conocimientos a la práctica y a trabajar bajo mucha presión y supervisión.

Una anécdota o recuerdo que nunca olvidarás.

Mi primer día de capacitación en el hotel en el que el Director General del Grand Floridian se presentó con los nuevos Cast Members y en el que tuve el privilegio de que me obsequiara una de las llaves originales de las habitaciones.

¿Qué comida o bebida te fascinó?

 El Surf & Turf: una cola enorme de langosta y un filete mignon con vegetales y puré de papa con salsa gravy.

¿Qué consejo darías a alguien que vaya a irse de intercambio al mismo lugar? 

Aprovechen al máximo la experiencia, mantengan siempre una actitud positiva, busquen nuevas formas de divertirse y adáptense al trabajo bajo presión.

*La Universidad Anáhuac Sur tiene convenio de prácticas e intercambio académico con Disney. Si quieres más información visita la página www.uas.mx

Categorías:De intercambio

Estilo. Una forma de ver la Arquitectura (parte 1)

Por el Arq. Jorge Vázquez del Mercado, director de la Escuela de Arquitectura

Si asumimos “la manera de hacer las coas” como la definición de estilo, veremos claramente la dificultad que representa responder a la pregunta: ¿(y tú) qué estilo tienes, o eres? En arquitectura es una pregunta recurrente porque hay muchas formas de hacer las cosas. Moderno, postmoderno, colonial, “neocolonial” contemporáneo, contemporáneo mexicano, clásico o minimalista, son más bien etiquetas que caracterizan una moda, género, o periodo artístico, si se quiere.

La palabra vocabulario por su parte, alude al “material formal y de elementos constructivos” a los que recurrimos (los arquitectos) para resolver nuestros proyectos. Por ejemplo, Luis Barragán, hasta hoy el único Pritzker mexicano, (equivalente al Nobel de Arquitectura) se hizo de un vocabulario “esencial” de grandes muros de color, patios interiores, jardines o espejos de agua, con los que logró producir una obra inusitada, de gran calidad y altamente reconocida en el mundo (aunque de una escala predominantemente menor, privada e íntima). Su vocabulario se formó con tiempo, y la obra que le dio fama no fue sino la de la última etapa de su vida profesional.

Arquitectura siempre ha sido una carrera de noviciado largo; es común leer que los arquitectos antes de los 45 o 50 años todavía son jóvenes. Sin embargo hoy tenemos la impresión de que su tiempo de “gestación” pudiera acortarse gracias a la revolución mediática de nuestro tiempo (en referencia al fenómeno “garageband” experimentado por la música, o a las herramientas tecnológicas que dominan las generaciones más jóvenes), pero aún así es cuestionable. Teodoro González de León afirma que la arquitectura no se enseña, sino se aprende; y Antonio Attolini Lack asegura que se aprende haciéndola, de tal suerte que la madurez en cuanto a estilo propio u originalidad inclusive, depende del talento, ciertamente, pero mucho más del ejercicio profesional y de la experiencia.

Si bien la reflexión hasta aquí alude al arquitecto como individuo, su trabajo trasciende a lo social desde el momento en que su obra ocupa y genera el espacio público. Hacemos  arquitectura, que a su vez se convierte en asentamiento humano, territorio construido, o ciudad. No se trata de una disciplina aislada que prefigura ciudades fortuitamente. José Villagrán García la define como un punto localizable en dos coordenadas: la del tiempo histórico, y la del espacio geográfico; en este sentido México es un país reconocido mundialmente por su arquitectura, el visitante viene y “se admira”.  La cantera, el recinto y el tezontle dominan una paleta de materiales que la gente asocia de forma natural con nuestro país y con nuestras ciudades, amén de nuestra riqueza pre-hispánica, de nuestra cultura y de nuestras tradiciones.

Nuestro patrimonio arquitectónico del siglo XVI, materializa el que se pudiera denominar primer estilo mexicano: la sed constructiva de los frailes y las órdenes mendicantes (Agustinos, Franciscanos y Dominicos) con la mano de obra indígena, produjeron una obra verdaderamente propia que trascendió forjando significativamente nuestra identidad. Los arquitectos regresamos y recurrimos reiterativamente a estas arquitecturas del pasado en una especie de “ejercicio nutricional”. En los conventos del siglo XVI, se percibe clara y perfectamente cómo era la forma de vida -casi se pueden ver a los frailes evangelizando en las capillas abiertas- y así, la arquitectura es reflejo inevitable de cómo vivimos.

El reconocimiento mundial de nuestra arquitectura tiene este fuerte buqué, pero el prestigio persiste hasta nuestro tiempo. Esta condición difícilmente descriptible de nuestra mexicanidad es el común denominador ostensible y predominante de nuestra arquitectura más apreciada.

JVdM

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Categorías:Arquitectura

Lyon… cultura, gastronomía y gran educación

Lyon, tercera ciudad más poblada de Francia, es conocida como la segunda ciudad universitaria de este país. Cuenta con un patrimonio histórico y arquitectónico importante, es históricamente conocida como la capital mundial de la seda, y afamada como capital culinaria de Francia. Además, es sede de varios organismos internacionales como Interpol, Euronews y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer.

¡Qué esperas!, vive la experiencia única de ser alumno de intercambio… Las fotografías las pones tú.

Alfonso Vázquez

Alfonso Vázquez Calleros

Estudios Internacionales

ESDES (Universidad Católica de Lyon)

Lyon, Francia

¿Por qué estudiar en Lyon?

Lyon es una de las ciudades más importantes de Francia, además de ser una oportunidad perfecta para mejorar mi francés. Por otro lado, Lyon tiene gran cantidad de estudiantes dados los extensos programas de intercambio que tienen sus universidades lo cual permite conocer a personas de diferentes países.

¿Tus lugares preferidos de Lyon?

Parc de la Tête d’Or, Parc Miribel Jonage y la zona de Hôtel de Ville.

Una anécdota o recuerdo que nunca olvidarás.

El haber conocido y convivido con personas de diferentes nacionalidades es algo que jamás olvidaré, especialmente después de haber viajado con ellos y haber forjado una fuerte amistad.

¿Cómo definirías a la gente de Lyon?

 Muy abierta y amable.

¿Qué comida o bebida te fascinó?

La amplia variedad de vinos a muy bajos precios es algo increíble, te da la oportunidad de probar  y elegir el mejor. Respecto a la comida, hay un platillo llamado tartiflette que es simplemente papas con queso y crema pero sumamente delicioso.

¿Alguna fiesta o evento para no perderse?

Los eventos que hace la gente de Erasmus. Definitivamente el momento ideal para convivir con franceses y gente de otras nacionalidades, además de que siempre son un éxito las fiestas.

Si sólo tuvieras unas horas para regresar a Lyon, ¿qué harías?

Caminaría por el Parc de la Tête d’Or y a lo largo del río Rhône e iría a visitar a un amigo francés.

¿Qué consejo le darías a alguien que vaya de intercambio al mismo lugar?

Que viva cada día como si fuera el último y que de lo mejor de sí a cada momento porque aquí el tiempo se pasa volando.

¿Qué te deja la experiencia de haber sido alumno de intercambio?

Entre muchas cosas, me dio la oportunidad de tener una educación en otro idioma, conocer profesores que enseñan en un método diferente y estudiar en un país al que respeto y admiro.

*La Universidad Anáhuac Sur tiene intercambios académicos con Lyon. Si quieres más información visita la página www.uas.mx

Categorías:De intercambio
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